El racismo contra los musulmanes explota en el fútbol israelí

El Beitar de Jerusalén ficha a dos chechenos y los ultras queman la sala de trofeos

La Vanguardia, HENRIQUE CYMERMAN Jerusalén. Corresponsal, 15-02-2013

Las manifestaciones de racismo en el fútbol israelí van en aumento. Hace unos días, el jugador musulmán y checheno Dzhabrail Kadiev entró en el campo a diez minutos del final de un partido del Beitar de Jerusalén y un sector del público aplaudió pero los ultras del grupo La Famiglia gritaron “muerte a los árabes” y “Beitar, puro para siempre”.
ABIR SUTAN / EFE Meir Harush, de la junta del Club Beitar Jerusalén, en la sala de trofeos, calcinada por los xenófobos

El Beitar de Jerusalén es considerado el equipo de la derecha israelí y del primer ministro y líder del Likud, Beniamin Netanyahu. Se trata de un movimiento judío juvenil de carácter nacionalista fundado en 1936, antes de la fundación del Estado de Israel. El club, que ha ganado seis veces la Liga y siete veces la Copa, nunca ha tenido en sus filas un jugador árabe o musulmán.

Sin embargo, en las últimas semanas, el oligarca israelí de origen ruso Arkadi Gaidamak, dueño del club, fichó a dos jugadores musulmanes procedentes de Chechenia. Los ultras del Beitar no se limitaron a manifestaciones racistas y xenófobas en el estadio. En la madrugada del viernes pasado, rompieron una ventana de la sede del Beitar y lanzaron un cóctel Molotov que quemó totalmente la sala de trofeos. Horas después, la policía detuvo a seis ultras que fueron acusados del acto vandálico y de manifestaciones racistas, e inició una investigación a fondo de La Famiglia, un grupo formado por centenares de ultras xenófobos.

El presidente del club, Itzik Kornfain, y los líderes del país, el presidente Shimon Peres y el primer ministro Netanyahu, condenaron con dureza las manifestaciones racistas, y exigieron que se ponga fin a todo tipo de xenofobia en los campos de fútbol.

Peres declaró que los jugadores musulmanes son bienvenidos y que el pueblo judío, que sufrió el antisemitismo a lo largo de la historia, no se puede permitir comportamientos racistas.

Netanyahu, por su parte, condenó a los que se oponen a la integración de los jugadores musulmanes chechenos y manifestó: “Su comportamiento racista es inaceptable, y una auténtica vergüenza. El pueblo judío, que fue boicoteado por otros en el pasado, debe dar ejemplo”.

La fiscal del distrito de Jerusalén, Nurit Litman, dio máxima prioridad al caso y señaló que “no puede ser que un pueblo que hace siete décadas sufrió las leyes de pureza nazis tenga gente que repita esos conceptos”.

Eli Abarbanel, fiscal del Estado y seguidor del Beitar, declaró a la radio de Jerusalén que no se trata de un fenómeno aislado, y que “el estadio del Beitar es sólo un síntoma de lo que ocurre en un sector de la sociedad”.

El estudiante Lior Cohen, ultra del Beitar, considera que “somos un club nacionalista. Los musulmanes nos han intentado matar durante siglos, y hemos sufrido en los últimos años muchos atentados terroristas”. “El Beitar de Jerusalén –añade– no es sólo un equipo de fútbol. Tenemos una ideología y luchamos por nuestros principios”.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)