el drama de la inmigración
Intenta entrar en Melilla en el motor de un vehículo
La entrada en dobles fondos de coches procedentes de Marruecos que cruzan la frontera con Melilla cada vez es más habitual
Deia, , 08-02-2013La presión migratoria persiste en tanto se mantiene el deseo de buscar un futuro mejor. Ello obliga a realizar más controles por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a que los inmigrantes agudicen el ingenio y corran más riesgos.
MELILLA- Los controles obligan a los inmigrantes, dirigidos por las mafias, a buscar nuevas vías de acceso a territorio estatal.
El pasado año, se abrió una nueva ruta: la utilización de los islotes y peñones de soberanía española situados frente a las costas marroquíes, actualmente custodiados para evitar llegadas masivas como la registrada en la llamada Isla de Tierra.
La impermeabilización de las fronteras, marítimas y terrestres, conduce a buscar nuevas fórmulas, algunas de ellas desesperadas que entrañan un riesgo muy elevado en el que los inmigrantes se juegan la vida.
Una de esas vías, si bien no es nueva, se está convirtiendo cada vez en más habitual: la entrada en dobles fondos de coches procedentes de Marruecos que cruzan la frontera con Melilla.
El pequeño habitáculo, cerrado a cal y canto para dar apariencia de normalidad, puede estar construido en el salpicadero, en el maletero, en el lugar del depósito de combustible, camuflado como asiento y, lo último, dentro del propio capó, junto al motor.
En lo que va de año, la Guardia Civil ha interceptado en los puestos fronterizos a 21 personas que pretendían entrar a Melilla usando este método, las dos últimas el pasado martes.
Ese día, en el puesto fronterizo de Beni Enzar, con un intervalo de apenas cinco minutos, fueron localizados dos subsaharianos ocultos en sendos vehículos, uno de 18 años y un menor de apenas 15.
Las cifras de inmigrantes detectados en Melilla en menos de 40 días prácticamente igualan a las de todo el año 2012, en el que se rescataron 27 inmigrantes de estos habitáculos.
La inmigración no se frena pese a los controles policiales, sino que se “reinventa” a base de ingenio y de poner en riesgo la vida de quienes lo intentan.
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