Hermana sudafricana

AMINA CACHALIA (1930-2013) Activista por los derechos de la mujer y la lucha antiapartheid

La Vanguardia, XAVIER ALDEKOA, 07-02-2013

Desde joven fue una luchadora incansable contra la discriminación por el color de la piel

Nelson Mandela confesó que vivía una soledad especial porque, pese a estar rodeado de familiares y amigos, los años le iban quitando los amigos de toda la vida y se iba quedando un poco más solo cada vez que uno de ellos moría. Madiba se siente un poco más solo hoy. La activista de los derechos de la mujer, Amina Cachalia, y una de las personas más próximas del Nobel de la paz sudafricano, murió el pasado día 31 de enero en un hospital de Johannesburgo a los 82 años. Su lucha por la igualdad de géneros y la independencia económica de la mujer la hizo brillar por encima de amistades populares.

Nacida en una Sudáfrica dividida por razas en 1930, pronto se convirtió ya desde la adolescencia en una luchadora incansable contra la discriminación por el color de la piel. El activismo político le corría por las venas: su padre, Ebrahim Asvat, llevó a cabo las primeras campañas de resistencia pasivas en 1907 junto a un joven Mahatma Gandhi, quien vivió durante más de una década en Sudáfrica.

Tras una infancia en la ciudad costera de Durban, viajó a Johannesburgo para trabajar de secretaria. La experiencia le reafirmó la importancia de que las mujeres fueran financieramente independientes y acumularan conocimientos y habilidades. Fundó el Sindicato de Mujeres Progresistas para llevar a cabo esas ideas.

Como también predicó con el ejemplo, tanto en su causa femenina como en su batalla contra la discriminación racial, acabó en la cárcel tras una campaña de desafío a varias políticas discriminatorias del apartheid. Salió más convencida aún: fue miembro activo del Consejo de Paz, del Congreso de las Juventudes Indias y del comité indio de la Federación de Mujeres de Sudáfrica.

El gobierno del apartheid trató de silenciarla y la condenó a 15 años de arresto domiciliario, en las décadas de los sesenta y los setenta. Cachalia siguió su lucha en la clandestinidad.

La Fundación Nelson Mandela envió un mensaje de pésame por el fallecimiento de una mujer que “había hecho un largo camino” junto a Madiba. Tanto Cachalia como su marido Yusuf eran amigos de Mandela antes de que el héroe antiapartheid fuera enviado a pasar 27 años en prisión. La amistad continuó pese a los barrotes. En 1986, el expresidente sudafricano escribió una carta a la pareja de activistas: “Te quiero mucho a ti y a Yusuf y estáis siempre en mis pensamientos. […] No podría, de ninguna de las maneras, olvidarme de vosotros”.

La noticia de su fallecimiento hizo reaccionar tanto al gobierno como a la oposición para brindarle reconocimiento. Un portavoz del Congreso Nacional Africano, el partido en el poder, subrayó que Sudáfrica estaba en deuda con una mujer que luchó por la igualdad de razas y géneros. Y pagó un alto precio por ello.

“Vivió el dolor del acoso policial, el encarcelamiento, el arresto domiciliario, la prohibición y la humillación”, destacó el CNA. La líder de la oposición, Hellen Zille, la puso como ejemplo de todos y todas: “Amina Cachalia fue valiente heroína… era decidida y luchó ferozmente para superar la injusticia y la discriminación racial”.

Cachalia, quien fue nombrada miembro de la Asamblea Nacional en 1994, recibió una década después la orden Luthuli de bronce, uno de los mayores reconocimiento a quienes contribuyeron durante su vida a una Sudáfrica igualitaria, no racista, libre y democrática.

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