"No quiero que me regalen nada, solo un piso que pueda pagar"
héctor Pérez opina que de vivir en tafalla sus hijos tendrían más posibilidades de encontrar un empleo
Diario de Noticias, , 07-02-2013berbinzana. Héctor Pérez Villamar, ecuatoriano residente en Berbinzana desde hace 13 años, aunque es plenamente consciente de las dificultades existentes para optar a una vivienda municipal de alquiler social en Tafalla, considera indispensable trasladarse a esta localidad para que sus dos hijos mayores tiene cuatro, las pequeñas de 1 y 15 años, Jaime (20 años) y Héctor (18 años) puedan encontrar un trabajo con el que ayudarle a sufragar una deuda contraída con el banco por valor de 18.927,15 euros y que no le deja dormir por las noches.
Y es que Pérez, que actualmente trabaja como chófer para una compañía de autobuses, no es capaz de asumir por sí solo con un sueldo de 1.475 euros los intereses de demora adquiridos tras el desahucio, hace ahora un año, de la casa que compró en 2006 a medias con su exmujer. “Cuando me divorcié tuve que dejar de pagar la casa para hacer frente a otros pagos. Salió a subasta con un precio de salida de 72.000 euros pero nadie pujó por ella y se la quedó el banco. Me dio mucha pena porque la hipoteca era de 90.000 euros y ya habíamos pagado 19.000 euros, que es el dinero que ahora me están pidiendo y que no puedo pagar, pero no porque no quiera sino porque no puedo”, se lamenta.
Por ello insiste en que “si viviésemos en Tafalla mis hijos podrían optar a más puestos de trabajo porque en Berbinzana no sale nada, pero llevo un año buscando pisos y no tengo suerte, así que me temo lo peor”. Pérez se refiere con esto a su hermano José, enfermo de cáncer, y a quien también podrían desahuciar de su vivienda como avalista del préstamo hipotecario de su hermano Héctor. “No tienen conciencia. He llamado al abogado para preguntar la fecha del embargo y me dice que puede ser en cualquier momento”, comenta apesadumbrado José a la par que desvela que “la Asociación de Consumidores Irache medió para que nos quitasen los 19.000 euros, pero fue imposible”.
Sin embargo, lo último que quiere dar la familia de Héctor Pérez es pena, sino todo lo contrario, pretende denunciar la situación de abuso a la que están siendo sometidos a raíz del desahucio, de ahí que explique que “no quiero que me regalen nada, solo un piso que pueda pagar porque desde que nació mi niña pequeña siempre ha estado con gripe, ya que no tenemos ni calefacción”.
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