SE HA ESCRITO UN CRIMEN |HERRAIZ & ALSEDO
Iván G. / Secuestrador durante seis días y violador de su ex mujer PISTAS / «¿No eres una puta? Pues ahora vas a ser mi puta» / Un contacto por medio de Meetic.com / Una habitación en el hotel High Tech / «Está conmigo en un descampado y la dejaré cuando quiera»
El Mundo, , 13-01-2013La lingüística de la violación, la literatura verbal del ataque sexual, es demasiadas veces tan cruda y salvaje como el propio delito en sí. Por la boca muere el pez. Por poner un ejemplo, cuando Atanás le dijo a Mari Carmen: «Si no te resistes, te va a doler menos». Ambos se habían conocido en la web de ligoteo Meetic.com. Después de chatear varias semanas, deciden verse al fin las caras. Él, búlgaro, reserva la habitación en el hotel High Tech de Madrid. Allí se presenta la mujer, y los dos suben a la habitación. Entran y, sin preámbulos, comienzan a besarse. Atanás toma la iniciativa y procede al asedio por vía directa. Sigue besándole el cuello, forcejea con la camiseta que lleva Mari Carmen, se la quita, ella misma se quita el sujetador.
Hollada una cumbre, Atanás enfila la siguiente: el búlgaro desnuda a la chica de cintura para abajo, pero cuando va a por el premio… el frenazo. Mari Carmen dice: «Para, por favor, no quiero seguir».Atanás pone en marcha su elocuencia: «Tú eres una persona religiosa, pero Dios no ha dicho que no haya que hacer el amor… Lo vas a pasar bien, te va a gustar…». Mari Carmen sigue en sus trece, y entonces es cuando Atanás pasa al plan B: «Mira, si no te resistes te va a doler menos. Tú vives con miedo y no tienes por qué vivir con miedo». O sea: si no me puedes vencer, únete. Por tu propio bien.
Mari Carmen lo ve de otra manera. Se resiste, se niega, se intenta zafar. El agresor se quita definitivamente la careta. La empuja al suelo, se pone un preservativo y lubricante, coloca las manos de la mujer sobre su miembro erecto, la obliga a masturbarle. Después, la tira al suelo y la penetra.
El 9 de abril de 2011, el ecuatoriano Jorge David B. comienza a discutir con su pareja desde ocho meses antes, Ingrid. Pierde el control de sí mismo, pega a la mujer, la mete a rastras en casa. Lo siguiente es la agresión sexual de manual. Se abalanza sobre la chica, le arranca los pantis, le rasga la ropa: la penetra.
Y, mientras lo hace y la chica llora, implora, se queja, se resiste, Jorge David le espeta la justificación, la divisa verbal: «Esto es lo que a ti te gusta y así es como te voy a tratar».
Parecido al caso del ecuatoriano Carlos Javier R., que el 1 de octubre de 2011 se persona en el lugar de trabajo de su ex mujer, Mónica M., y la secuestra. Se la lleva a un descampado y desde allí llama a la pareja actual de la chica: «Está conmigo en un descampado y la dejaré cuando quiera». Después, Carlos Javier mete los dedos en la vagina de la mujer y se venga: «¿Te toca él así?».
Pero la palma en este lamentable ranking se la lleva el español Iván I., quien, condenado a dos años por malos tratos a su ex pareja, y a pesar de una orden de alejamiento, la secuestra durante seis días entre febrero y marzo de 2012. Primero le quita el móvil para ver sus fotos y mensajes. Después, da sentido definitivamente a su idea de raptarla: todos y cada uno de los cinco días que dura el cautiverio lanza a la mujer al suelo, la empuja contra la pared, le arranca la ropa y la obligaa tener sexo por vía vaginal y bucal.
Sus frases mientras procede a la violación: «Que me la comas». «¿No eres una puta? Pues ahora vas a ser mi puta». «Me cago en tu madre, en tu padre, en tu abuela y en tus muertos». Eso, y el lema definitivo de la vejación: «Ponte de espaldas, que no te quiero ver la cara».
Te violo pero «no te quiero ver la cara»
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