La legión voluntaria de Las Seiscientas

La Verdad, ANTONIO LÓPEZ anlopez@laverdad.es, 20-01-2013

Toñina Lucas y Gloria Moya preparan bolsas de comida para repartirlas entre los vecinos de la barriada Virgen de la Caridad. :: PABLO SÁNCHEZ / AGM

El refrán «un grano no hace el granero, pero ayuda al compañero» se lo aplica cada día Antonia Lucas, conocida en la barriada Virgen de la Caridad como Toñina. Esta vecina de Las Seiscientas lleva cerca de veinte años quitándose un poco de su comida para dársela a los más necesitados que hay a su alrededor. Comenzó haciendo bolsas de alimentos de primera necesidad en su propia casa para una vecina de su calle, y ahora reparte cada mes más de doscientos carros de la compra cargados de leche, legumbres, pasta, aceite, galletas, tomate frito o mermelada.

Toñina Lucas es la responsable del grupo de voluntariado de Las Seiscientas, al que pertenecen siete mujeres marroquíes y con las que, a través del banco de alimentos que han creado en el local de la asociación de vecinos, ha pasado de dar comida a 150 familias españolas y magrebíes en 2010 a 205 este mismo año.

«Vienen personas de todas las edades y condiciones que apenas tienen con qué sobrevivir. Por ejemplo, la pasada semana vino un vecino que tiene a su cargo a ocho familiares y solo recibe 400 euros. Él es solo un ejemplo de lo que está pasando en este barrio», comenta Toñina mientras prepara uno de los carros.

Dos veces al mes

Reparten comida dos lunes al mes. En el primer turno acuden alrededor de cien familias y el resto, en el segundo. «Los tenemos a todos en una lista, con nombres, apellidos, cuantía de la nómina y personas a su cargo, para evitar que acudan dos veces. Hay que optimizar los recursos y no duplicar esfuerzos, así podremos llegar a más personas», cuenta esta voluntaria.

El perfil de las personas que recurren a la ayuda del grupo de voluntariado suele ser española y extracomunitaria en una situación irregularidad; en riesgo de perder su vivienda; parejas con hijos y jóvenes adultos de entre 25 y 44 años; y trabajadores con formación, estudios o amplia experiencia laboral.

En sus inicios, Toñina usaba parte de su dinero para comprar alimentos y repartirlos, iba casi de puerta en puerta pidiendo. Incluso llegó a ir a la fábrica de Hero de Alcantarilla a por donaciones. La caridad es su seña de identidad.

Ahora, toda la comida la consigue del Banco de Alimentos de la Región de Murcia, ubicado en el polígono Cabezo Beaza. Para ello obligó a la Asociación de Vecinos a darse de alta en la Comunidad Autónoma como colectivo. Después, consiguieron una autorización para formar parte del reparto.

El aumento considerable del número de familias afectadas por la crisis en los últimos tres años les ha obligado a pedir ayuda a los ciudadanos y empresarios de la zona para conseguir más recursos con los que continuar y aumentar su labor social. A lo largo de la semana organizan actividades para recaudar fondos. La última fue un rastrillo, con el que consiguieron algo de dinero para comprar más alimentos de cara a la Navidad

Cantina por almacén

Tanto ha crecido el número que la sala donde organizaban las bolsas de comida y los carros se les quedó pequeña, por lo que la Asociación de Vecinos les cedió la cantina, que cerraron: tiraron la barra y un tabique de separación y la convirtieron en su banco de alimentos. «Lo primero son las personas», dice otra voluntaria, Gloria Moya.

A todo ello hay que añadir un lote especial de todo tipo de productos de alimentación que les dona el Banco de Alimentos cada tres meses. «Con eso vamos tirando, pero cada semana vienen familias nuevas y necesitamos más recursos», comenta la responsable del grupo.

El número de demandantes ha crecido, sobre todo de parados de más de 45 años y de mujeres solas con cargas familiares y problemas para conciliar la vida familiar y laboral. Tienen diez familias que viven de allegados pensionistas. Éstos cuidan de sus nietos e hijos en que están en paro, y no superan los 400 euros mensuales.

Otras cinco son monoparentales. De todas las familias a las que atienden, diez están al borde de la pobreza, según los datos extraídos del último informe del grupo de voluntarios de la barriada. A ellos, asegura Toñina, nunca les faltará la ayuda de las siete voluntarias de La Seiscientas, mientras queden recursos.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)