JUAN DIEGO BOTTO ACTOR Y AUTOR DE LA OBRA TEATRAL "UN TROZO INVISIBLE DE ESTE MUNDO"
"Si la cultura no fuera necesaria, ya habría desaparecido"
El Día, , 15-01-2013Las palabras que pronuncia Juan Diego Botto cobran un sentido categórico que nadie se atreve a cuestionar. Tal vez sea producto de su ADN argentino que le dota de una habilidad especial para armar frases convincentes o su discurso sobrio, pero certero, que carga de razón todo lo que habla.
En el transcurso de una intensa conversación en la que no rehúye pronunciarse sobre ninguno de los asuntos sobre los que se le pregunta, Botto opina con vehemencia sobre una variopinta sucesión de asuntos como la inmigración y el exilio, la crisis económica, la política, el cine o el teatro, que es, precisamente, el motivo que le traerá el viernes, día 18, y el sábado 19, hasta el teatro Leal, donde representará “Un trozo invisible de este mundo”, una de las citas más destacadas de la programación del Organismo Autónomo de Actividades Musicales del Ayuntamiento de La Laguna para el primer trimestre del año.
¿Qué es lo que va a encontrar sobre el escenario el público que acuda al Leal?
“Un trozo invisible de este mundo” es una obra compuesta por cinco monólogos que giran en torno al exilio y la inmigración, en el que quisimos poner todo el sentido del humor posible, pero sin esquivar el drama que conllevan estos temas, y, sobre todo, poner nombres y apellidos a una realidad que muchas veces es visualizada como titulares de prensa genéricos o como meros números.
Además de protagonizar la obra, es usted el autor. ¿De dónde surge este interés por sacar a la luz un tema como éste?
En realidad, ha sido por una acumulación de factores. En primer lugar, ni la emigración ni el exilio me han sido cuestiones ajenas. De hecho, yo soy hijo del exilio. Mi madre se vio obligada a salir de Argentina en 1978 por la dictadura militar. Así que, si bien no fui yo el que decidió abandonar mi país de nacimiento, lo he vivido a través de los ojos de mi madre. No obstante, lo que verdaderamente me empujó a escribir esta obra fue conocer la espeluznante y terrorífica historia de una mujer que murió de sida en un centro de internamiento para extranjeros de Madrid un mes después de haber llegado en patera desde el Congo. A partir de ahí me dieron ganas de investigar sobre el tema y hablar de algo que es el pan nuestro de cada día, que está a nuestro alrededor y, sin embargo, nos empeñamos en obviar como si no existiera.
Y ¿por qué siendo un asunto tan duro optó por cargarlo de sentido del humor?
En la obra hay piezas de todo tipo, unas más humorísticas y otras con mayor carga de drama. Así, la primera y la última son las más cómicas, mientras que la tercera, que es la que interpreta mi compañera de reparto Astrid Jones, que es la que narra la historia de Samba, la mujer que inspiró toda este montaje, es la más dramática. Entendí que para que la gente pudiera absorber el drama que venía después era necesario que se relajaran con algo más afable antes. Además, hay que tener en cuenta que, aunque parezca increíble, las situaciones más dramáticas están impregnadas de sentido del humor.
En esta obra encarna personajes tan dispares como un policía de aduanas, un inmigrante que trata de hablar con su mujer desde un locutorio, o un hombre que fue torturado durante la dictadura argentina, ¿con cuál de ellos se siente más satisfecho?
Todos son mis hijos. Los he escrito yo y les tengo mucho cariño. Han nacido de encuentros con una gran cantidad de personas que me han contado sus experiencias y la verdad es que no podría poner a uno por encima de otro. Probablemente, nunca haya disfrutado tanto sobre un escenario como hasta ahora.
En este montaje despliega también su faceta como autor. ¿En qué rol se encuentra más cómodo, en la interpretación o como escritor?
Fundamentalmente soy actor y, por tanto, actuar es en lo que más disfruto. La escritura, y, sobre todo, la teatral es algo que me gusta, pero que hago ocasionalmente, cuando siento la necesidad de transmitir algo. Se podría decir que no es mi oficio natural, pero lo disfruto.
¿Se podría entender como un paso más en la evolución de su carrera? ¿Como un futbolista que llega a ser entrenador?
Es una forma de verlo que nunca me había planteado, pero es muy posible que sea así. Como actor transmites la historia de otros, y eres un intérprete, un medio para transmitir mensajes escritos por otros y de esta manera puedo contar lo que a mí me apetece.
En su trayectoria como actor, que comenzó desde que era un niño, acumula una treintena de películas. ¿Qué queda hoy del actor de "Historias del Kronen " y “Martín (Hache)”?
La esencia es igual, pero con más años, con más experiencias, más cosas transitadas y más vida sobre los hombros.
¿Ahora selecciona más los guiones que le presentan?
Ahora tengo más conocimiento del medio. Estoy más acostumbrado a leer guiones y soy más selectivo con los trabajos que hago y con la energía que deposito en cada uno de ellos. Aun así, no ha cambiado el entusiasmo con el que encaro todos mis proyectos.
En los últimos tiempos, la cultura se ha visto afectada por grandes recortes presupuestarios y por una subida de los impuestos. ¿Afectará esto a la calidad?
Desde luego lo que sí se va a resentir es la cantidad, porque se va a hacer menos. Va a haber menos compañías de teatro, menos películas, menos danza… Así que habrá obras de arte que se pierdan o que no sean creadas porque no hay dinero ni apoyos para hacerlas.
Toca entonces tirar de ingenio… Evidentemente, estamos en un momento en el que hay que buscar todos los márgenes posibles a lo oficial para seguir haciendo teatro y que todo el mundo pueda seguir disfrutando de él.
¿Cree que lo que está ocurriendo es una respuesta política a un colectivo como el de actores que se ha mostrado muy contestatario contra el Gobierno?
Más bien creo que hay una motivación ideológica, ya que se ve la cultura como algo ornamental, suplementario e innecesario. Parece que para este gobierno todo es imprescindible salvo las grandes fortunas y la banca. Ahora mismo su única preocupación es pagar a los acreedores y que los ricos puedan ser cada vez más ricos.
¿Qué sería del mundo sin cultura?
Eso no va a ocurrir nunca. Si la cultura no fuera necesaria, ya hubiera desaparecido. La pintura, la literatura o el teatro son necesarios y consustanciales a nuestra historia.
Una vez que acabe la gira de esta obra, ¿qué otras cosas invisibles le gustaría hacer visibles al resto de la sociedad?
A mi entender hace falta dar más voz o poner el foco sobre aquellos que no tienen elementos o altavoces para ser escuchados, que son los más desfavorecidos, como los inmigrantes, los que tienen menos protección, los que están siendo desahuciados de sus casas, a aquellos que están más solos frente a los abusos del poder.
Vea a través de su móvil un fragmento de la obra protagonizada por Juan Diego Botto que se representará los días 18 y 19, a las 21:00 horas en el teatro Leal de La Laguna.
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