La tentación del fanatismo

Diario Sur, TEODORO LEÓN GROSS En twitter: @teoleongross, 03-01-2013

Alguien escribió que regalar un libro es, además de un obsequio, «un delicado elogio». O puede serlo. Regalar un libro de Antonio Soler conlleva, implícitamente, un pequeño homenaje al lector al que estás atribuyendo inteligencia, sensibilidad, cultura. Soler es de esos autores que, como se dice del Barça de Messi, siempre justifican el precio de la entrada; un antídoto contra esa absurda queja, reverdecida estos días, de que los libros son caros. Cuesta más un viaje en taxi desde el aeropuerto que el viaje por ‘El corazón de las tinieblas’ de Conrad; más una merienda en calle Larios que una estancia en ‘La montaña mágica’ con Thomas Mann; y más unas babuchas que ‘Boabdil’, relato apasionante de los años finales del Reino de Granada entre las guerras de la frontera hasta el adiós de Boabdil, bajo la montaña nevada donde yace su padre, Muley Hacén, ante la mirada de Fernando el Católico, el ‘príncipe’ imponente que inspiraría a Maquiavelo.

‘Boabdil’ es un vibrante viaje literario al final de una época. Desde la ruptura de la tregua imposible con el ataque granadino a Zahara y la batalla de Alhama, descritas con un pulso vigoroso que alcanza el paroxismo en la toma de Málaga, llena de atrocidades, heroísmo, insensatez, tenacidad, crueldad, valor… a la pasión inútil de los Reyes Católicos y Boabdil por la paz. Es una historia de fronteras – la frontera geográfica de la guerra, la frontera final de la Edad Media – entre personajes de claroscuros matizados, lejos del maniqueísmo de blancos y negros con que a menudo se ha contado esa época. Soler, como en ‘Los héroes de las frontera’, hace latir personajes llenos de contradicciones, debilidades, deseos y decepciones en un mundo que se desmorona. Y en esas fronteras del ser humano pocos novelistas, como ha escrito Caballero Bonald, tienen el talento de Antonio Soler.

Como Delibes en ‘El hereje’ o Ramón J. Sender en ‘La aventura equinoccial de Lope de Aguirre’, novelas de la biblioteca Soler, ‘Boabdil’ sirve de espejo inevitable para el tiempo presente. Su amistad imposible con el Gran Capitán retrata el fracaso de los hombres tolerantes mientras los árabes habían convertido aquello en una yihad, una guerra santa, y los cristianos en una cruzada bendecida por Roma. Como en el ‘choque de civilizaciones’ de Huntington, de actualidad tras los atentados del 11S, cinco siglos antes reyes, guerreros, ulemas, cortesanos, cardenales, faquíes, soldadesca, hombres y mujeres imponen los códigos del fanatismo. Y la novela narra ese desastre agónico, porque en definitiva, como alguna vez ha dicho Soler, «el novelista retrata mejor el alma que el historiador».

Regalar ‘Boabdil’ estos días es una gran elección. Y es, además, un elogio al lector.

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