Madrid / sucesos

Detenido por la muerte de su pareja en el piso que compartían en Usera

La víctima, una ecuatoriana de 38 años, no presentana signos evidentes de violencia, como cuchilladas, golpes o disparos, pero sangraba por la nariz. La autopsia decretará si es un homicidio

ABC, carlos hidalgo@carloshidalgo_ / madrid, 31-12-2012

El Grupo V de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial de Madrid detuvo al mediodía de ayer a Luis Antonio Q. G., ecuatoriano de 46 años, como presunto autor de la muerte de su pareja sentimental, Ximena Alexandra Toaquiza Cabezas, de la misma nacionalidad y 38 años.

A las 9.17 horas de ayer, el 112 recibía la llamada del cuñado de la víctima, quien afirmaba que Ximena no respiraba. Hasta el lugar se desplazaron los sanitarios del Summa, que no pudieron hacer nada por la víctima, más que confirmar el óbito, informaron fuentes de Emergencias 112 Comunidad de Madrid.
Posible caso de violencia de género

Aparentemente, el cadáver no presentaba signos evidentes de violencia. Eso sí, sangraba por la nariz. Estaba en la cama, boca arriba y fue trasladado al Instituto Anatómico Forense. Tras el examen pertinente, la autopsia determinará hoy si nos hallamos ante una muerte violenta y, por lo tanto, un nuevo caso de violencia de género, que elevaría la cifra total del año a siete en Madrid. Algunas fuentes apuntaron a que el cuerpo podría presentar algún tipo de marcas en el cuello y que se escucharon gritos de pelea durante la noche.

La pareja convivía en el cuarto piso del número 15 de la calle de Marina Usera desde hace poco más de un mes. Eso sí, Ximena llevaba cerca de 15 años en España. Antes, había vivido en las calles de Antonio Prieto y Cerro Blanco, también en el barrio de Usera.
El sábado estaba viva a las 18 horas

La mujer tenía un hijo de 11 años, que continuaba en Ecuador. Era limpiadora y un hermano suyo reside en Palma de Mallorca.

El sábado, a las seis de la tarde, estaba viva. Porque a esa hora, una vecina habló con ella. Los otros moradores de la vivienda, el sospechoso y su hermano, estaban pintando el piso y nada hacía presagiar un final trágico apenas unas horas después.

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