La 'muerte dulce' ha causado cinco fallecidos y 18 heridos graves desde 2007 en la Región
La Verdad, , 28-12-2012La llamada ‘muerte dulce’ por inhalación de monóxido de carbono o la que se produce al aspirar gases como el metano se ha cobrado en los últimos cinco años un total de cinco muertos y 18 heridos graves en la Región. Según las últimas cifras disponibles, solamente en 2010 un total de 15 personas tuvieron que ser atendidas por inhalaciones de gases. El último muerto se produjo el 30 de agosto de 2011, en Jumilla, cuando un trabajador de una bodega de 49 años murió mientras limpiaba un depósito de vino.
En Lorca, los primeros cinco meses del 2011 se cobraron dos muertos y dos heridos graves en sendos accidentes con braseros, ambos en casas de campo. El 25 de enero, un joven magrebí fallecía en La Pulgara, mientras que su compañero resultaba herido. Apenas cuatro meses después, en La Campana, una mujer de 46 años fue hallada muerta en su casa, al lado de su marido, que estaba en coma pero pudo salvar la vida gracias los servicios sanitarios de emergencias.
En otra de las diputaciones lorquinas, Purias, tuvo lugar el último de los accidentes relevantes por inhalación de gases. Fue el pasado 28 de octubre, cuando un hombre tuvo que ser rescatado del interior de un aljibe del que sacaba agua, tras perder el conocimiento.
Mucho peor pudo ser el incidente ocurrido el 26 de marzo de 2010, cuando – también en Lorca – un matrimonio y sus tres hijos salvaron la vida gracias al tesón de su perro, ‘Lucky’. La familia dormía cuando la planta baja de su vivienda comenzó a arder, y a buen seguro que hubieran fallecido al inhalar el monóxido de carbono de la combustión si los ladridos del can y sus mordiscos no los hubieran arrebatado de las fauces de la ‘muerte dulce’.
En la zona del Mar Menor todavía recuerdan los dos jóvenes rumanos de 26 y 27 años que murieron en una vivienda de Los Alcázares por la mala combustión de un calentador de butano. Por número de implicados, el más grave de los incidentes tuvo lugar en mayo del 2009 en Águilas, durante la construcción de la desalinizadora. Tres trabajadores y dos sanitarios resultaron intoxicados en una tubería subterránea. Y a la cámara hiperbárica del Centro de Buceo de la Armada tuvieron que trasladar a otros tres trabajadores de Molina, después de inhalar gas de un cemento en las obras de un sótano, en julio de 2009. Finalmente, en noviembre de 2008, dos ecuatorianos se intoxicaron en un piso.
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