Jugar a los chinos
El Mundo, , 17-12-2012ÁNGEL Fang, dueño de una inmobiliaria: «Prefiero no contratar españoles. De cada veinte días vienen dieciocho. Se quejan mucho. Antes podía encontrarle un sentido, pero ahora, con la crisis, no entiendo por qué no quieren trabajar. El chino cuando deja un trabajo, coge otro y ya está. Siempre hay trabajo que hacer para el que quiere hacerlo (…) Yo, con diez años, ya iba con mi padre a todos lados, aprendiendo cómo ganar dinero. Mis amigos se quedaban en casa jugando con el ordenador». Lucía (nombre falso), empresaria china: «Trabajo desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche. Los fines de semana también echo ocho horas. Cuando los españoles me preguntan por qué los chinos ganan dinero, les explico esto. Mis compañeros de colegio españoles se dedican a salir de fiesta y a beber. Nosotros trabajamos y trabajamos (…). Los españoles son alegres, pero se cogen un mes de vacaciones cada año. Los chinos no podemos pasar tanto tiempo sin hacer nada (…). España es un país bonito y la gente es educada, pero no se trabaja bien. Todo el día con cafecitos y cervecitas saliendo por ahí. El dinero que hay es porque vienen turistas y porque Europa ayuda (…). A mi tienda vienen chicos y chicas borrachos todas las noches. ¿Por qué sus padres les permiten eso? ¿No es normal que el país esté en crisis y tenga problemas con gente joven así de loca? Sólo quieren divertirse. Por eso mis hijos irán a China a estudiar o a trabajar cuando terminen el colegio aquí. Tengo miedo a que se acaben convirtiendo en españoles». Han Mo, dos master en la Complutense: «Los españoles, para hacerse amigos tuyos, necesitan salir de fiesta contigo. Pero a los asiáticos no nos gusta ir de fiesta. ¿Pasar horas en un bar hasta las tantas de la mañana? La música está muy alta y no se puede hablar. ¿Por qué lo hacen los españoles? Los chinos quedamos a cenar a las seis de la tarde y luego nos vamos a dormir o planeamos excursiones, juegos, hacemos deporte… Nos divertimos con esas cosas. Pero claro, si me llamas a las 11 de la noche para quedar, yo ya he cenado, me he bañado y estoy pensando en irme a dormir. ¡A esas horas no quiero salir de casa!».
Una pregunta: ¿había chinos en el Madrid Arena?
Y otra: ¿qué tal si tomáramos ejemplo?
Todo esto, y mucho más, en un libro del periodista Ángel Villarino: ¿Adónde van los chinos cuando mueren? (Debate). Excelente.
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