EL TESTIMONIO DE DOS USUARIOS DE LA ENTIDAD. JORDI RIBA. TIENE 46 AÑOS. ES ARQUITECTO TÉCNICO. SE LE ACABA EL PARO

«No descartamos emigrar»

El Periodico, , 13-12-2012

Jordi Riba forma parte de esa creciente cifra de personas de clase media a las que la crisis ha empobrecido y ha colocado en una situación económica que nunca hubieran imaginado. Es arquitecto técnico, y una de las víctimas de la debacle de la economía. Su último empleo fue en una promotora inmobiliaria que tuvo que hacer ajustes por la caída –cuando no nula– venta de unas oficinas. Lleva dos años y medio sin trabajar y dentro en tres meses se le acaba el paro. «Nos estamos planteando marchar del país, no sé, a Arabia Saudí, Kuwait o algún lugar de Sudamérica donde yo pueda encontrar empleo relacionado con la construcción» , cuenta con resignación. Viven del subsidio del desempleo, del pequeño sueldo de su mujer como dependienta de una modesta tienda de ropa del barrio de Collblanc, que, dice, tiene los días contados, y pagan una hipoteca de 840 euros mensuales por su vivienda, que compraron en el 2008.
«Suerte que mi mujer es como si tuviera un máster en economía y con los años ha ido guardando para lo que pudiera pasar» , explica junto a ella. María Carmen Carrero, por su parte, dice sentirse cada día más angustiada. «Siempre he sido de ahorrar por si acaso, pero esa reserva se está empezando a agotar y ya no sé qué vamos a hacer. Mi marido se ofrece a hacer lo que sea, pero no hay manera de encontrar nada. Empezamos a tener bastante vértigo por nuestra situación» , explica la mujer. Reconoce que el ser creyente le está ayudando mucho a superar el día a día. De hecho, fue desde la parroquia de su barrio donde contactó con Cáritas, que ayuda a Jordi a buscar un trabajo y a mejorar la elaboración de su currículo.
Lo peor de esta situación, coincide el matrimonio, es que su hijo de 19 años la sufra. «Le está afectando. Es lógico, se preocupa por nosotros y ve lo que hay. Intenta buscar trabajo para echar una mano, pero está en la universidad, gracias a que su tío le paga los estudios, y es difícil» , afirma su padre, quien lamenta: «¿Con qué aliciente puede sacarse una carrera si ve que su padre tiene una y no le sirve de nada?»
Poco optimismo
La pareja dice que no ve un cambio cercano, lo que ayuda poco al estado anímico. «¿Si saldremos pronto de la crisis? Soy bastante realista y creo que quien sea optimista y piense que esto mejorará en breve es que le falta algo de cordura. Pero tengo esperanza de que acabaremos viendo un panorama mejor, aunque será más tarde que pronto» , concluye ella. Una mejoría, añade él, que no se producirá si no hay un serio apoyo a las empresas: «Si no se incentiva la contratación con algún tipo de ayuda al empresario no saldremos de esta».

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