Policía y barrenderos rastrean Madrid en busca de la cabeza de un cadáver descuartizado
El Correo, , 10-12-2012Una pareja de operarios del servicio de basuras de Madrid encontraron en la mañana del sábado la mitad del cuerpo descuartizado de una mujer – de la cintura para abajo – en el barrio de Sanchinarro, en el distrito de Hortaleza, al norte de la capital. Efectivos de las Policía Científica y de Homicidios, acompañados de personal de basuras y de la Policía Municipal, rastrearon durante todo el día, uno a uno, los contenedores y depósitos de residuos de Hortaleza a la búsqueda de la cabeza y el resto del cuerpo. Poco después de las once de la noche, un vecino encontró una bolsa con vísceras y un ojo en la calle, a un kilómetro de distancia del lugar donde aparecieron los primeros restos. La búsqueda continuará hoy.
El primer macabro hallazgo se produjo sobre las diez de la mañana del sábado. A dos trabajadores del ayuntamiento dedicados al vaciado de los contenedores de reciclaje les llamó la atención una maleta de grandes dimensiones, depositada entre dos grandes recipientes para vidrio y papel. Uno de ellos, alarmado por el elevado peso del bulto, decidió abrirla. En el interior, dentro de una gran bolsa de basura y envuelto en una sábana, estaba la parte inferior del cuerpo de una mujer, seccionado «con gran precisión» desde el ombligo.
Según informaron fuentes de la investigación, se trata de una mujer de raza blanca, probablemente caucasiana, de entre 25 y 30 años. Los restos se encontraban en avanzado estado de descomposición. Ni en la maleta ni en la bolsa ni en la sábana se encontraron apenas restos de sangre, por lo que se cree que el cadáver pudo ser descuartizado tiempo después de la muerte.
El tronco fue cortado por ‘profesionales’, usando probablemente una sierra mecánica o un serrucho industrial de grandes dimensiones. La Policía no descarta que se trate un asesinato por encargo o un ajuste de cuentas entre bandas extranjeras. No obstante, por el momento todo son simples hipótesis porque solamente con la parte inferior del cuerpo es imposible tan siquiera la identificación de la víctima, ya que las extremidades inferiores no cuentan con ningún signo distintivo que pueda ser cotejable con las bases de datos de personas desaparecidas.
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