La hija del homicida de Requena pide perdón a la madre de la víctima
Las Provincias, , 09-12-2012Un gesto de afecto rompe el silencio en la calle Honrubia de Requena. Dos mujeres se abrazan mientras la juez interrogaba al homicida. Eran la hija de Emilio, el hombre que mató de dos disparos al que podría haber sido su yerno, y la hermana de la víctima. La joven española estrecha entre sus brazos a la mujer rumana mientras pide perdón por la atrocidad que cometió su padre. El emotivo encuentro dura escasos segundos en la puerta del juzgado de instrucción número 2 de Requena. El reloj marca las 9.45 horas de la mañana del sábado.
Dentro del edificio, el homicida confesó el crimen ante la jueza, el fiscal y su abogado de oficio. Emilio declaró que no quería que Vasile Pohaidac, de 36 años de edad, fuera su yerno. El hombre de 60 años dio vagas explicaciones sobre el arrebato y los motivos que le empujaron a apretar el gatillo de su escopeta, pero aseveró que no es una persona racista. La pareja de su hija mayor también es un ciudadano extranjero. Tras tomar declaración al homicida, la jueza de Requena decretó su ingreso en prisión comunicada y sin fianza. Poco después, la Guardia Civil trasladó a Emilio al centro penitenciario de Picassent.
Horas después, la mujer y la hija del preso acudieron al tanatorio de Requena, donde los familiares de Vasile Pohaidac velaban su cadáver. Fueron momentos de gran tensión y dolor. Mónica, la hija del homicida, abrazó entonces a Iliana, la madre de su difunto novio. La escena fue desgarradora. Las dos mujeres sollozaron cuando la joven volvió a pedir perdón por el terrible crimen.
«Ella no tiene la culpa de lo que ha hecho su padre. Hemos aceptado sus disculpas», explicó Amalia, la hermana del difunto inmigrante. Mónica se acercó también al féretro para darle el último adiós a su amado Vasile. El sentimiento de pena se apoderó de todas las personas que se encontraban en la sala del tanatorio.
La víctima era una persona muy querida en Requena por su amabilidad, buen humor, respeto a los demás y su excelente disposición para el trabajo. Vasile estaba casado, era padre de una niña de ocho años y llevaba casi una década en Requena, donde trabajaba en tareas agrícolas. Hace dos años, el hombre rompió con su esposa y actualmente residía en una casa de campo de El Azagador, donde tuvo lugar el crimen.
El homicida, que no tenía antecedentes penales, residía con su hija pequeña en la pedanía del Pontón. Los vecinos lo definen como una persona tranquila que no discutía con nadie. Emilio mantenía una relación de amistad con la víctima, pero el trato ya no era el mismo desde que se enteró del noviazgo de su hija con el joven rumano.
La familia de Vasile sabía que el hombre no admitía la relación. Hace tres semanas, el sospechoso se presentó a las seis de la madrugada en la vivienda y le dijo: «Deja en paz a mi hija». Ese mismo día, Vasile, conciliador, invitó a cenar a Emilio y a Mónica a su casa, y «las cosas se calmaron», según relata Amalia. El pasado miércoles por la noche, el homicida acudió otra vez a la vivienda de joven rumano y le descerrajó dos tiros – a través de la cortina de la puerta – a corta distancia con su escopeta de caza.
(Puede haber caducado)