Cae la banda que asaltó seis casas en Álava, entre ellas el chalé del crimen de Araia
Los GEO detuvieron en Pamplona a los cuatro integrantes del grupo, incluido su líder, cuando volvían de robar varias viviendas en la provincia y en Guipúzcoa
El Correo, , 05-12-2012La banda organizada de albanokosovares que la Policía Nacional desarticuló en Pamplona sobre las 22.00 horas del miércoles había saqueado esa misma tarde-noche el chalé de Araia donde un jubilado asesinó a su esposa tan solo un día antes, como ya apuntó este periódico el sábado. Así se lo ratificó ayer a EL CORREO el inspector al frente de la investigación, que continúa abierta. Muy probablemente, los ladrones fijaron su objetivo tras hacerse eco en los medios de comunicación del trágico suceso en el que Teresa Egurrola, de 65 años, perdió la vida de un hachazo a manos de su marido, Jesús Pereda, que luego se ahorcó. Los ladrones pudieron aprovechar la ausencia de los ertzainas para sustraer de la vivienda joyas y 12.000 euros en efectivo durante la noche, ya que el alboroto mediático y la presencia policial disuadían de un allanamiento a plena luz del día.
Los cuatro delincuentes del grupo intervenido, que forma parte de «una red criminal mucho más amplia», están además detrás de la reciente ola de robos en los pueblos de Álava. Solo en la última quincena de noviembre esta célula de la banda asaltó un chalé de Salvatierra, tres de Izarra, dos de Araia la casa donde tuvo lugar el crimen violento y una vivienda de enfrente e intentó desvalijar sin éxito otro domicilio en Zigoitia. Probablemente, esos robos constituyan una fracción de los perpetrados en la provincia por estos ladrones, cuya actividad delictiva podría remontarse a «un mes atrás». De ser así, seguramente sean también los autores de los asaltos efectuados en dos chalés de Argómaniz.
Al salón y al dormitorio
Los detenidos localizaban casas ubicadas en la periferia de ciudades con una buena calidad de vida, «para así asegurarse beneficios pingües», a las que accedían, tras someterlas a una «estricta vigilancia», aprovechando la ausencia de sus inquilinos. Y eran «extremadamente diligentes» en su oficio. Tardaban «quince segundos en forzar una puerta trasera para acceder a la casa», registraban solo el salón y los dormitorios y «en menos de diez minutos» ya estaban otra vez fuera con los objetos sustraídos, principalmente joyas y dinero.
Los cuatro arrestados, entre los que se encuentra el líder de la banda, con domicilio fijo en Valencia, fueron sorprendidos por un equipo del Grupo Especial de Operaciones (GEO) cuando regresaban de cometer varios robos en chalés de Álava y Guipúzcoa a la habitación que tenían alquilada en una vivienda «patera» de Pamplona. En este piso «de seguridad», que utilizaban como segunda residencia, la Policía halló parte de su alijo. Los agentes recuperaron dos kilos de joyas robadas, más de 20 relojes, teléfonos móviles y diversos electrodomésticos, además de material que será visible en la web de la Policía Nacional, para que sus legítimos propietarios puedan recuperarlo.
En el momento de su arresto, los delincuentes portaban una funda de almohada con más de un kilo de peso en joyas variadas, así como 13.000 euros en efectivo, herramientas, guantes, pasamontañas y equipos de comunicación. En los registros efectuados en dos domicilios de Pamplona y uno más de Valencia, los agentes incautaron otra importante cantidad de joyas y otros 17.000 euros en efectivo. Para sus desplazamientos, la banda circulaba a gran velocidad en vehículos de alta gama robados. En algunos casos cambiaron la matrícula, aunque en otros dejaron las originales, al creer que no «existía una coordinación policial entre comunidades». El inspector señaló que cuando cae algún integrante de estas organizaciones criminales de Europa del Este, «los líderes contactan automáticamente con su país de origen para reemplazarlo». Lo que no es difícil, sabedores de que «la legislación en España no castiga con dureza este tipo de delincuencia», criticó.
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