La ONU ve «discriminación racial» y «torturas» en el CIE de Madrid

Considera que un control de identidad en la calle es una «detención arbitraria»

El Mundo, OLGA R. SANMARTÍN MADRID, 27-10-2012

Al marroquí A. E. H., recluido en el
centro de internamiento de extranjeros
deMadrid, varios policías le golpearon
con «el puño, el pie y las porras
». Mientras le pegaban, insultaban
a su madre y a su padre y le
gritaban: «Vienes a España a comer
gratis. Te vas a largar y que te den de
comer en tu país, moro de mierda».
Ocurrió el 8 de mayo, cuando A.
E. H., inmigrante indocumentado y
solicitante de asilo, se encontraba en
su celda del CIE y los agentes entraron
para expulsar a otro interno. A.
E. H. se despidió de su compañero y
se puso a llamar «racistas» a los
agentes. No debió hacerlo.
A continuación, los agentes le esposaron,
le ataron las piernas y le llevaron
del pelo a los bajos de una escalera
donde no llegan las cámaras
de videovigilancia y donde «fue obligado
a arrodillarse y a recibir numerosos
golpes». Volvieron a la celda y
«golpearon nuevamente a A. E.H.».
Todo lo anterior está recogido en
una resolución del Consejo de Derechos
Humanos de la ONU en la que
se aprecia «discriminación racial»,
«torturas» y «detención arbitraria»
en el CIE deMadrid.
El Grupo de Trabajo sobre Detención
Arbitraria del Consejo de Derechos
Humanos de laONUconsidera
que A. E. H. «fue objeto de vejaciones,
malos tratos y torturas, con insultos
de un fuerte contenido racista
y, por tanto, discriminatorio».
Este grupo cree también que hubo
«detención arbitraria» cuando A. E.
H. fue arrestado ese mismo 8 demayo
durante un control de identidad
en Madrid. LaONUrecuerda que los
policías que arrestaron a A. E.H. «no
mostraron orden de detención en su
contra», que éste «no tuvo posibilidad
de interponer un recurso efectivo
» y que «no recibió, tampoco, un
trato digno». «La detención fue arbitraria
», concluye.
En la resolución se hace notar que
«todos» los agentes que supuestamente
participaron en la agresión
«se cubrieron sus rostros mientras
participaban en los actos de tortura»
y que «a tal extremo llegaron los vejámenes
que el resto de los internos
se negó a desayunar en protesta».
«De todos los hechos quedó registro
en un parte médico». Según los denunciantes
–las ONG Pueblos Unidos
y la Asociación Española para el
Derecho Internacional de los Derechos
Humanos (AEDIDH)–, el serviciomédico
del CIE certificó «múltiples
contusiones y golpes» y «ordenó
el traslado al hospital». Sin embargo,
no se le llevó al centro hospitalario.
La ONU recomienda a España
que repare a A. E. H. el «mal causado
». Cristina de la Serna, de la AEDIDH,
destaca que «es la primera
vez que se condena de forma tan
contundente a un CIE en nuestro
país». Aunque la resolución no es
vinculante, explica, sí supone un serio
rapapolvo internacional.
Mientras tanto, elMinisterio del
Interior sigue sin aprobar el reglamento
que regulará los controvertidos
centros de internamiento. «Estamos
muy preocupados, porque el
borrador que se ha redactado desarrolla
el sistema actual y no cambia
el modelo», expresa Cristina Manzanedo,
abogada de Pueblos Unidos.
El marroquí

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