Así rechazó Marruecos la patera: '¡Fuera, fuera, no los queremos!'
El Mundo, , 27-10-2012«¡Fuera, fuera, no los queremos!». Con esta frase, un individuo que se presentó como la máxima autoridad naval de Alhucemas (Marruecos) se negó a auxiliar a los supervivientes de la patera que se hundió el jueves en aguas marroquíes en el peor naufragio de los últimos años.
Los equipos de rescate españoles acababan de sacar del mar a 18 supervivientes y 14 cadáveres y, como el tiempo corría en su contra, pidieron desembarcar en el puerto más cercano, el de Alhucemas. Pero el citado individuo, que se identificó como general de la Armada marroquí, se negó a dejarles pasar, según informaron a EL MUNDO fuentes de toda solvencia.
Mientras uno de los supervivientes se debatía entre la vida y la muerte, hubo que activar a toda prisa el engranaje diplomático. Una llamada del Ministerio de Asuntos Exteriores a Rabat consiguió desbloquear la situación.
Marruecos accedió finalmente a dejar desembarcar sólo a uno de los supervivientes, el que se encontraba más grave. Los otros 17 inmigrantes subsaharianos tuvieron que volver por donde habían venido. Tampoco se aceptó ningún cadáver. Así que Salvamento Marítimo llevó a todos a Motril (Granada) en una travesía que duró seis horas.
Allí se realizaron las autopsias de los cadáveres (todos fallecieron ahogados) y se recogieron muestras genéticas para identificarlos. Siete cuerpos fueron enterrados sin nombre en el cementerio local. De los supervivientes, 16 se quedaron en el Centro de Recepción Temporal de Inmigrantes (Ceti) y una mujer embarazada ingresó en el hospital.
ONG como Andalucía Acoge, Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, ELIN, Sos Racismo y Migroup denunciaron ayer el proceder de Marruecos, «al no aceptar hacerse cargo de los náufragos». El país vecino esgrime que su normativa impide hacerse cargo de cadáveres o supervivientes que no sean marroquíes o no estén embarcados en naves marroquíes. Pero lo cierto es que el naufragio se produjo en aguas en que las tareas de vigilancia y rescate son de su competencia.
De hecho, los gendarmes del país vecino ayudaron precisamente el jueves, a pocas millas de la patera naufragada, a otra embarcación con 60 personas a bordo que, esta vez sí, fueron trasladadas a Alhucemas. Fuentes de la Guardia Civil indicaron que «existe la duda» de que la patera fotografiada a la 1.20 horas del jueves con la cámara de visión nocturna del avión de Frontex fuera, en realidad, la rescatada por Marruecos y no, como se creyó en un principio, la zódiac que auxilió España.
Según el timing de la operación de rescate, facilitado a este periódico por el Instituto Armado, a las 17.00 horas del miércoles un familiar de uno de los ocupantes de la patera informó de la salida de la embarcación. Inmediatamente partió un avión de Salvamento Marítimo que estuvo dando vueltas hasta las 21.00 horas «sin encontrar nada».
A la 1.20 horas del jueves, el avión maltés de Frontex localizó y fotografió una patera (aún se investiga cuál de las dos era); a las 4.50 horas, en la costa de Alhucemas, Marruecos rescató la embarcación con 60 ocupantes; a las 7.30 horas, salieron el helicóptero y las lanchas de rescate de Salvamento Marítimo y la Río Miño de la Guardia Civil; a las 14.38 horas, España localizó la zódiac y se inició el rescate.
Uno de los supervivientes aseguró que en la zódiac viajaban 71 personas, por lo que aún quedarían cerca de 40 desaparecidos en el mar. Otras fuentes apuntan a que habría sólo tres desaparecidos.
Según la Guardia Civil, la búsqueda de los cuerpos prosiguió ayer en aguas españolas, aunque no en aguas marroquíes, ya que las autoridades de ese país no solicitaron colaboración española.
En la resolución de esta nueva crisis de pateras han participado los ministerios de Fomento, Exteriores e Interior, así como la Delegación del Gobierno en Andalucía.
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