¿Y si enviamos a un turco?

Firmas europeas utilizan a intermediarios turcos en países donde es caro, complicado o peligroso enviar a un nacional

ABC, daniel iriarte / corresponsal en estambul, 26-11-2012

Abundan los ejemplos de emprendedores que, en un momento dado, han pensado en invertir en países exóticos en los que la oportunidad de negocio es clara, pero, a la hora de la verdad, la barrera cultural, las complicaciones legales o el riesgo les han disuadido. La idea de asociarse con un local no siempre resulta atractiva, sea por su escasa productividad o por el elevado porcentaje de engaño. Pero, en algunos casos, existe una posibilidad de utilizar intermediarios de terceros países, y en ello los turcos destacan por mérito propio.

Esta práctica empresarial es casi desconocida en nuestro país, pero en ella son pioneros los empresarios franceses. «Normalmente, enviar a un empleado turco a un lugar como Irak es más fácil que mandar a un expatriado francés», explica Eric Fajole, agregado comercial del Consulado de Francia en Estambul, que esta primavera organizó un foro comercial sobre Irak, Georgia, Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajistán. «Los turcos son los nuevos socios de estos países. Se entienden fácilmente, comparten cultura, y tienen buenas redes de relaciones sociales», indica Fajole a Empresa.

Las ventajas son evidentes: un empleado turco en países como Irak o Libia no sólo resulta mucho más barato que un europeo, sino que también está menos expuesto a represalias por parte de radicales, dada su condición de musulmán (aunque esto último es relativo: en lugares como Kirkuk se han producido varios secuestros y decapitaciones de trabajadores turcos durante la última década). Pero tal vez el mayor punto a favor sea simplemente que los turcos ya están ahí. Los países del Cáucaso, Asia Central, Oriente Medio e incluso África ya han visto una importante penetración de empresarios turcos en el último cuarto de siglo. «Irak es el segundo mercado para Turquía, y se calcula que el 25% de la actividad económica del país está manejada por turcos, especialmente en las regiones kurdas del norte», explica Fajole. «Ahora mismo en Azerbaiyán, dos tercios de los negocios extranjeros, aproximadamente un 70%, los gestionan turcos», asegura, incluso aunque la inversión provenga de otro país.

Otra ventaja es su capacidad de trabajo. «Los empleados y empresarios turcos comprenden la cultura local, pero trabajan como europeos», dice Fajole. Aunque este es un punto en el que todo el mundo está de acuerdo. «Es complicado, no respetan los horarios ni los plazos», nos dice un arquitecto alemán en Bakú, que trabaja para una importante constructora. Aunque él supervisa las obras, todos los capataces son turcos, mientras que los empleados de bajo rango son locales azeríes.
China y EE.UU. ya se interesan en una opción en la que Francia es pionera
«Aquí importan los lazos familiares, por lo que los jefes turcos imponen la contratación de parientes suyos, aunque no estén capacitados», explica el arquitecto. Además, «en cuanto uno asciende y tiene cierta autoridad sobre otros, por mínima que sea, automáticamente deja de trabajar», se queja. Pero franceses y alemanes no son los únicos que utilizan intermediarios o trabajadores turcos. También chinos y estadounidenses han comenzado a interesarse por esta posibilidad, que, en el caso francés, comenzó a extenderse hace unos cinco años.

Así visto, cabe preguntarse que si los turcos tienen todas esas ventajas, ¿por qué no se quedan ellos todo el pastel? La respuesta es simple: porque no pueden. «En muchos casos, no tienen toda la tecnología que se necesita, especialmente técnicas de ingeniería avanzada», explica Fajole. En otros casos, es la necesidad de alta liquidez que lo que limita a los empresarios turcos. «Al asociarse con un socio francés, en muchos casos el trato incluye financiación bancaria de Francia», dice el agregado comercial, algo que sin duda ocurre asimismo con inversores de otros países.

Importa, por último, la cuestión geográfica: las oficinas comerciales de muchos países europeos para el Cáucaso y algunos lugares de Oriente Medio están en Estambul, donde ahora mismo se concentra la mayor parte de la actividad comercial y financiera de la región. En ciertos casos, incluso están siendo trasladadas desde los Emiratos Árabes Unidos. «Estambul quiere competir con Dubai, y están incrementando las conexiones de vuelos. No es todavía una tendencia», asegura Fajole, «pero esto es solo el principio».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)