SUCESOS

Buscan en el río el arma que se empleó en el crimen de la anciana en Donostia

Buceadores de la Ertzaintza rastrearon las aguas del Urumea. También tratan de localizar las llaves que utilizaron para acceder el interior del piso de la víctima

Diario Vasco, JAVIER PEÑALBA | SAN SEBASTIÁN. , 22-11-2012

La Ertzaintza desplegó ayer una operación para localizar el cuchillo que se utilizó en la comisión del crimen de Rogelia Chivite Ayensa, de 93 años, que el pasado 10 de octubre fue hallada muerta en su domicilio de la calle San Martín, en Donostia. En la operación estuvieron presentes los tres jóvenes presuntamente implicados en el crimen.
Las labores de búsqueda comenzaron sobre las tres y media de la tarde y se prolongaron más de dos horas. Especialistas de buceo de la Brigada Móvil de la Ertzaintza se introdujeron en el río, en una zona situada bajo los pilares sobre los que se sustenta el puente de Santa Catalina, lugar en el que, según los acusados, arrojaron no solo el arma sino también las llaves que emplearon para acceder a la vivienda.
La operación de los submarinistas fue seguida de cerca por los tres jóvenes que presuntamente participaron en el asesinato. Los tres habían sido conducidos desde los centros penitenciarios en los que se encuentran privados de libertad
Entre ellos se encontraba el menor de 16 años, de nacionalidad hondureña, hijo de la empleada de hogar que cuidaba de Rogelia Chivite. El chico habría realizado copias de las llaves del piso de la fallecida que su madre tenía y que fueron las que utilizaron el día de autos para entrar en la casa.
Los otros arrestados son dos jóvenes nicaragüenses, ambos de 18 años. Se trata de Alexander, conocido por sus allegados con el apodo de Colocho’, y Jorvick. El primero de ellos permaneció las dos horas apostado junto a la barandilla del Urumea, en la orilla del hotel María Cristina, mientras los ertzainas rastreaban el río. Sus compañeros de delito, sin embargo, prefirieron permanecer la mayor parte del tiempo dentro de los coches policiales.
También estuvieron presentes en la diligencia los abogados que defienden a los imputados. Los letrados que representan a los chicos mayores de edad son Iñigo Arozamena y Eneko Olano. Toda la operación fue supervisada por la juez Arantxa Aguinaga, que instruye el caso. También acudió una representante de la Fiscalía.
La búsqueda, según han indicado fuentes consultadas, no dio resultado positivo. Entrada la tarde, las tareas tuvieron que ser suspendidas ante la falta de luz. Fuentes del Departamento vasco de Interior precisaron que los trabajos podrían reanudarse hoy.
Fuentes cercanas al caso, no obstante, expresaron sus dudas respecto a que los dos elementos que la Policía trata de hallar puedan ser localizados. Los días transcurridos desde que sucedieron los hechos unido a la fuerza la marea y las corrientes que se forman en la desembocadura del Urumea podrían haber desplazado tanto las llaves como el arma.
Contradicciones
Según ha podido saber este periódico, las declaraciones que los tres jóvenes han prestado son contradictorias. Jorvick atribuye la autoría material del delito a Alexander. Según la versión del primero, la tarde-noche del crimen habría intentado abandonar el piso al darse cuenta de la gravedad de los hechos que estaban cometiendo. No obstante, su intento de fuga habría sido abortado por los otros dos cómplices Alexander y el hijo de la cuidadora de Rogelia Chivite que incluso le llegaron a cerrar la puerta de la casa con llave para que no saliera.
Todo parece indicar que los autores del homicidio sometieron a la mujer a un cruel maltrato con la finalidad de que les dijese dónde guardaba las joyas y el dinero. Así cabe concluir del análisis de las lesiones que presentaba. Rogelia Chivite sufrió varios cortes con arma blanca en la zona del cuello así como en el abdomen. No obstante, ninguna de ellas era mortal. La lesión que acabó como la vida de la anciana fue causada por un brutal golpe que recibió en la zona de la cara.
Según fuentes cercanas al caso, los autores del delito se llevaron de la casa joyas y algo de dinero. Parte de las alhajas fueron vendidas en establecimientos de compraventa de objetos de segunda mano y oro. Todavía queda por recuperar parte de los efectos que sustrajeron.
El crimen de Rogelia Chivite quedó resuelto después de que la cuidadora sospechara de la implicación de su hijo menor de edad en los hechos. La progenitora logró arrancar al chico una confesión de culpabilidad tras lo cual puso los hechos en conocimiento de la Unidad de Investigación Criminal de la Policía autonómica que precisamente le seguía la pista tanto a ella como a su entorno más cercano. Posteriormente, el hijo facilitó la identidad de otros dos implicados. Estos habían participado tres días antes de su arresto en una agresión a un ciudadano marroquí a quien asestaron una cuchillada que le causó lesiones graves.

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