Risas y buen rollo con un toque latino en la toma de posesión del nuevo Parlamento
El Correo, , 21-11-2012‘La muerte de Héctor a manos de Aquiles’ es un tapiz de enormes dimensiones que cuelga de una de las salas del Parlamento. Es del siglo XVI y representa una de las escenas más crueles del asedio de Troya reflejadas en la ‘Iliada’. Sangre, venganza y rencor. No incita al amor fraternal, pero frente a este fondo posaron por primera vez ante las cámaras Arantza Quiroga y Bakartxo Tejeria para reflejar un traspaso de poderes amable. Amplias sonrisas. Máxima cordialidad. Quizás algo de frialdad producto de los nervios. Minutos antes, en una sala contigua y sin la presencia de los medios, se habían abrazado afectuosamente. A escasos metros, también fuera de los focos, esperaba la familia de la nueva presidenta, sus padres, su esposo y sus dos pequeñas hijas. Todos se abrazaron en un momento íntimo. Todos con la ‘amatxo Bakartxo’, como la habían pintado las dos niñas en un cuaderno.
Eran las 12.00. El Parlamento acababa de quedar constituido tras un pleno sin sorpresas. A la espera de cómo avance la legislatura, el día fue una apología del buen rollo. Buena parte de la atención la acaparaban los representantes de EH Bildu. La mayoría novatos. Fieles a su estilo, ni una sola corbata. Mucha camiseta. Las de sus dos representantes en la Mesa de Edad, reivindicativas: la de Igor López de Munain rechazando los desahucios; el lema ‘Yo también soy de Gaza’ se podía leer en la de Diana Carolina Urrea.
La voz de esta última fue la más oída; la encargada de ir llamando uno a uno a los 75 parlamentarios para que votasen la composición de la nueva Mesa. Diana es colombiana. En su entonación hay un marcado seseo personal. Urizar era ‘Urisar’; López, ‘Lópes’; Oyarzábal, ‘Oyarsábal’… Tono latino para una sesión monótona en la que lo más simbólico fue la nueva ubicación de los parlamentarios.
EH Bildu ocupa la bancada en la que han estado los socialistas en los últimos tres años y medio. A partir de ahora, Laura Mintegi ocupará el asiento en el que estaba Jesús Eguiguren. Los miembros del PSE han sido desplazados al lugar donde estaba el PP. Y ese movimiento deja una fotografía mediática. Socialistas y EH Bildu están codo con codo. José Antonio Pastor casi se podía dar la mano con Marian Beitialarrangoitia, la que fuera alcaldesa de Hernani.
No era ‘Casablanca’, pero lo de ayer pudo ser el comienzo de una gran amistad. Risas, ambiente relajado… El nuevo tiempo ha llegado al Parlamento. Txaro Sarasua, del PSE y concejala de Llodio, saludando a Eva Blanco, edil de Bildu en Amurrio; Rodolfo Ares bromeando con Hasier Arraiz, uno de los rostros de la izquierda abertzale…
En principio, tras el pleno de investidura de Iñigo Urkullu, Pastor tendrá que desplazarse un sitio a la izquierda y su lugar será ocupado por Patxi López, ayer todavía sentado en los puestos asignados al Gobierno. Al lehendakari en funciones se le vio serio. Aplaudió con desgana la designación de los nuevos miembros de la Mesa, incluida la de la socialista Blanca Roncal. Sí saludo afectuosamente a Mintegi, sentada a su espalda. Más tarde hizo lo mismo con Tejeria, a la que abrazó y dio dos besos. López lleva varios días tocado. Y no en lo político. Las molestias se las provocan unas piedras en los riñones. Mucho dolor.
Otros rostros conocidos
En la tribuna de invitados varios rostros conocidos. Sobresalía uno: Juan José Ibarretxe. Al exlehendakari se le veía relajado. Exultante. «Vivo muy tranquilo. Este es vuestro mundo», decía a los periodistas. «El mío es la enseñanza», aclaraba con euforia. Ibarretxe no paraba. Se levantó para saludar a la familia de Tejeria, al padre de Iñigo Iturrate… Si alguien quería un abrazo, Ibarretxe era su hombre. Tras salir de Ajuria Enea, vive «a caballo» entre Puerto Rico y Estados Unidos. Parece feliz.
Completaban el palco de autoridades, Lohitzune Txarola, presidenta de las Juntas de Gipuzkoa; Martin Garitano, diputado general del territorio; Carlos Urquijo, delegado del Gobierno; Juan Luis Ibarra, presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco; y Juan José Pujana, expresidente del Parlamento. También estaban miembros de la Lehendakaritza, antiguos parlamentarios como Rafa Larreina, la secretaria del EBB, Pilar García de Salazar, o el exdiputado general de Álava, Ramón Rabanera.
Igual de tranquilo se le vio a Urkullu, el primero en besar a la nueva presidenta del Parlamento tras ser designada para el cargo. El segundo fue Joseba Egibar.
A las 12.00 acabó el pleno. Tejeria comprobó que ser presidenta del Parlamento tiene sus peajes. Sucesión de entrevistas. El resto de parlamentarios fueron abandonando la Cámara. Hubo reencuentros. Regresó el popular Leopoldo Barreda, ahora diputado. «Ven, que vamos a conspirar», le dijo Ares con sorna mientras le agarraba del brazo. Ambos salieron por la puerta. Por detrás apareció Egibar. «¿Qué pasa veterano?», le dijo al dirigente socialista con una palmada en la espalda. Todo buen rollo. Habrá que ver lo que aguanta.
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