UGT ve descabellado canjear autorizaciones de residencia por compra de pisos

Canarias 7, efe, 20-11-2012
UGT considera “descabellada, injusta e impresentable” la propuesta de reformar el reglamento de Extranjería para dar permisos de residencia a los extranjeros que compren una vivienda de más de 160.000 euros.

En un comunicado, UGT ha reaccionado así a las declaraciones del secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, quien ha anunciado este lunes que el Gobierno estudia cambiar la ley para otorgar el permiso de residencia a los extranjeros que adquieran una vivienda en España por importe superior a 160.000 euros.

Para UGT, la propuesta pone de manifiesto que el Gobierno entiende la inmigración sólo “desde un punto de vista utilitarista y económico” y rompe el principio de la migración en función de las necesidades del mercado de trabajo.

El sindicato añade que se crea una segmentación y una “ruptura intolerable” entre los extranjeros que quieran venir a España, porque “sólo acepta ciudadanos ricos”, en referencia a que la iniciativa está especialmente enfocada al mercado ruso y chino, según ha explicado García-Legaz.

Además, advierte de que difícilmente se podrá modificar el reglamento sin contravenir los procedimientos, requisitos y principios establecidos por la ley de Extranjería.

UGT recuerda que el decreto que aprobó el Gobierno el miércoles pasado para reforzar la protección a los deudores hipotecarios “no da respuesta a un drama social que sufre el conjunto de la población española, incluidos los inmigrantes que residen en España”.

Acusa al Gobierno de haber tenido “cuidado” para no perjudicar a los bancos y señala que ahora también “les regala” la apertura de la ley de Extranjería para que den salida a sus viviendas con un nuevo mercado de compradores que puedan canjear las autorizaciones de residencia por la compra de pisos.

El sindicato lamenta el cambio de la política migratoria que en los últimos meses se ha dirigido a propiciar, entre otras medidas, el retorno de los inmigrantes a sus países de origen o dificultarles la asistencia sanitaria, y que, por el contrario, pretenda atraer a extranjeros “obviamente ricos” que “supuestamente” podrán permanecer sin trabajar.

Todo ello con la finalidad de dar salida a un parque de viviendas que en gran parte está en manos de los bancos, concluye.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)