PROCESO POR UN DISPARO MORTAL EN UN PARQUE DE L’HOSPITALET

El líder de una banda latina niega que indujera un crimen

El fiscal le acusa de encargar el asesinato a 2 menores porque la víctima dejó el clan El jefe de Blood se enfrenta a 20 años de cárcel en una vista con jurado popular

El Periodico, EL PERIÓDICO BARCELONA , 20-11-2012

En la Audiencia de Barcelona empezó ayer la vista oral con un jurado popular contra el presunto inductor y también contra el encubridor del crimen sectario ocurrido el 17 de septiembre del 2009 en pleno parque de la Marquesa del barrio de
Collblanc de L’Hospitalet, un suceso que causó un gran impacto en la ciudad. El asesinato, según el fiscal, fue una represalia contra el joven Daniel Martínez, que estaba con su pareja cuando un disparo le atravesó el tórax, por haber abandonado la banda latina Blood. William Samuel C., líder del grupo se enfrenta a una pena de 20 años por haber encargado presuntamente la muerte a dos menores ya condenados como autores materiales. En el primer día de la vista, el acusado negó tanto que hubiera planeado el crimen como que fuera él quien facilitara la pistola para poder cometerlo.
Al lado de William Samuel C., el tribunal juzga al que fuera uno de sus lugartenientes, Christian Miguel A. M. Este afronta una petición de un año y medio de cárcel por encubrimiento, al no colaborar con la policía y no denunciar el crimen que su jefe había planeado pese a saber que se iba a perpetrar.

AUTORES MATERIALES / Por esta muerte fueron condenados a cuatro años de internamiento y a un quinto de libertad vigilada los dos menores que la perpetraron, en una sentencia de conformidad en la que asumieron el relato del fiscal. El presunto inductor dijo que cuando ocurrió el suceso hacía unos meses que había abandonado Blood por el nacimiento de su primer hijo y que solo conocía a los autores materiales «de vista», sin haber tratado nunca con ellos. El fiscal basa su acusación en conversaciones telefónicas que el presunto inductor mantuvo tanto con miembros de la banda como con la propia víctima. Sostiene que William Samuel C. mandó la ejecución porque los códigos internos prohíben abandonar el grupo. El procesado, según las acusaciones, encargó el crimen a Brian Alejandro Q., de 15 años, para que demostrara su valía como miembro de la banda juvenil. Además de planear el asesinato entregó a este y a otro menor miembro de los Black Panters el revólver que debían usar. En el juicio, los dos procesados han negado el talante violento que las acusaciones atribuyen a la banda Blood, y su carácter organizado y jerarquizado, y han defendido que era un mero grupo de jóvenes que se reunían para pasar los ratos libres y «hacer deporte». Han desmentido que se exigieran «juramentos de sangre» en la banda, se extorsionara a sus miembros reclamándoles cuotas económicas y se impusieran pruebas de valor a los que querían entrar en ella, así como castigos, incluida la muerte, a los que trataran de abandonarla.
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