Cinco millones de personas se irán de España esta década y caerán un 20% los nacimientos

La población disminuirá por primera vez en este año 2012, según prevé el INE

El Mundo, OLGA R. SANMARTÍN MADRID, 20-11-2012

España está a punto de perder población por primera vez desde que, en 1971, comenzaron a hacerse estimaciones anuales. El Instituto Nacional de Estadística (INE) pronostica que pasaremos de 46,1 a 45 millones de habitantes a finales de este año. Nuestro país toma irremediablemente el camino del ocaso demográfico, que se vio interrumpido hace una década por el boom migratorio.

Ahora que los inmigrantes han dejado de venir, que los ciudadanos huyen en desbandada al extranjero y que tenemos menos hijos que nunca, se cumple nuestro destino de país desarrollado y envejecido. En Alemania también están a punto de perder población; Suecia ha experimentado un crecimiento muy leve, y Bulgaria y Portugal registran menos ciudadanos cada año. Sólo Francia gana ciudadanos, fundamentalmente porque allí la media es de dos hijos por mujer. Aquí es de 1,3. La receta para no perder población, insisten los expertos, es emular a nuestros vecinos galos y comenzar a procrear a su mismo ritmo.

El INE presentó ayer las proyecciones de población a corto y largo plazo, un compendio de profecías con base muy real (la estadística se realiza a partir de las actuales tendencias demográficas) que pone los pelos de punta. Por ejemplo, en los próximos 40 años España perderá una décima parte de sus ciudadanos. O esta otra: desde 2018 habrá más defunciones que nacimientos. Y una más: el 37% de los habitantes serán mayores de 64 años en 2052. Y otra última: la esperanza de vida llegará hasta los 90 años para las mujeres y 86 años para los hombres.

Los demógrafos le quitan hierro al asunto y no tienen miedo a este declive demográfico. Sixto Muriel, subdirector general adjunto de Estadísticas de la Población del INE, recuerda que, «a medio plazo, los países desarrollados estarían condenados a perder población, porque los niveles de natalidad no dan más de sí». «Ya nos esperábamos estos datos», apunta el responsable de estas cifras.

«Este fenómeno no es bueno ni malo; la cantidad de población no importa, lo que importa es la calidad de vida de esa población», apunta Teresa Castro-Martín, demógrafa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Dentro de esa calidad se enmarca, por ejemplo, el incremento de la tasa de dependencia. En 2022, por cada 10 personas en edad de trabajar habrá casi seis potencialmente inactivas (es decir, menores de 16 años o mayores de 64 años). Peor aún, dentro de 40 años (en 2052) por cada persona en edad de trabajar habrá otra que no podrá hacerlo.

A esta coctelera poblacional hay que añadirle un continuo crecimiento anual de defunciones sumado a una bajada de los nacimientos. En 2021, de hecho, se espera que nazcan un 20% de niños menos que ahora.

Y por otro lado, está el saldo migratorio, que también será negativo. En los próximos 10 años, vendrán 3,9 millones de inmigrantes pero también se marcharán 5,2 millones de personas, de seguir las tendencias demográficas tal y como están. En los próximos 40 años, augura el INE, la cifra de emigrados podría ascender hasta los 18,1 millones de habitantes.

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