Una asignatura para el altruismo en Jesuitak

El Correo, MANUELA DÍAZ, 17-11-2012

Jugar al bingo con los mayores de la residencia Astarloa de Durango, impartir clases de castellano a los inmigrantes de Jesuiten Etxea, ofrecer apoyo escolar a un alumno recién llegado de Senegal o hacer manualidades con un grupo de discapacitados de Gorabide. El 30% de los alumnos que estudian el último curso de Bachillerato en el centro Jesuitak de la villa dedica tiempo a este tipo de proyectos solidarios. Lo hacen de forma altruista, sin recibir retribución alguna a cambio. Se trata del proyecto de voluntariado que el centro viene desarrollando desde hace cuatro años con asociaciones de la villa.

Con el lema ‘Gratis doy lo que gratis he recibido’, un total de 82 jóvenes de entre 17 y 18 años de edad han participado durante estos cuatro años en el proyecto. Tras el ‘boom’ de su puesta en marcha, que consiguió la inscripción de 33 alumnos, la media se mantiene en 18 años. Se trata de escolares con buenos resultados académicos y que en su mayoría ya son voluntarios o monitores de tiempo libre en el propio centro.

Para la directora de Jesuitak, Isabel Kapanaga, esta iniciativa significa la aportación de un granito de arena a la sociedad y «agradecer ofreciendo lo que tenemos». «Todos queremos cambiar la sociedad pero hay que pasar a la acción. Esto supone cambiar además nuestros valores y corazones». Kapanaga apuesta por esta educación «en valores y fe», que aporta un aprendizaje extra a los alumnos voluntarios.

«Entrega y solidaridad»

Son actividades que se desarrollan fuera del horario lectivo y requieren de una formación previa de 40 horas anuales, quince de las cuales son impartidas a través de la ONG Alboan. Sacan tiempo de debajo de las piedras, pese al «agobio» que les supone preparar la Selectividad.

En su labor de voluntariado los alumnos se han repartido este año en cuatro entidades de Durango que trabajan con los más desfavorecidos como son los internos de la residencia Astarloa, la ONG Gorabide, la casa de acogida a inmigrantes de Jesuitak, además de ofrecer refuerzo escolar a niños con pocos recursos económicos. El pasado año también colaboraron con el programa de apoyo al cuidador Zainduz y a lo largo del próximo curso esperan llevar a cabo alguna actividad con Cáritas.

Junto a todo ello elaboran una reflexión personal que se materializa en una memoria anual repleta de «ilusiones y altibajos, pero sobre todo entrega y solidaridad», explica la responsable del proyecto de voluntariado, Aitziber Agirre. Una experiencia que «cuaja» y que en muchos casos perdura en su etapa universitaria.

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