«No vamos a dejar de tener miedo en un día»

El Correo, OCTAVIO IGEA, 09-11-2012

Amaia tiene una hija de 15 años a la que acompaña hasta la parada del autobús sea cual sea la hora en la que sale a la calle; Paloma le pide al chófer de Bilbobus que le espere mientras recorre los pocos metros que tiene desde la marquesina a su portal, y Luisa lleva meses sin ponerse «ni unos pendientes» si tiene que cruzar a pie la ribera. Los vecinos de Zorrozaurre alertaron ayer de que una redada policial no alterará sus rutinas marcadas por el miedo y mostraron su escepticismo sobre la efectividad de las detenciones. Pese a estar «contentas», todas las personas consultadas temen que la situación «seguirá siendo terrorífica». «Van a volver, llevamos así mucho tiempo. No vamos a dejar de tener miedo en un día», subrayaron.

Amaia lleva toda la vida en Zorrozaurre. Añora los tiempos «seguros». «Nací aquí, antes andábamos a oscuras por cualquier calle porque todos nos conocíamos», explica. Ahora se desvive para que sus descendientes estén controlados hasta en las jornadas más luminosas. «Les escolto, les vigilo desde la ventana… No me fío, pasan muchos esnifando pegamento desde las ocho de la mañana, no parecen ni personas», lamenta, antes de señalar a los pabellones abandonados como el origen de los males. «Si los derribaran, las cosas igual podrían volver a ser como fueron», elucubra.

Iñaki Azkuna también se refirió ayer a la necesidad de demoler las estructuras, aunque su petición no fue bien acogida por todos. «Tirarlas costará dinero y no sé si el propietario lo tendrá, pero el alcalde dice esto y queda de lujo de cara a la galería. Yo le invito a que pase aquí una semana: de lunes a jueves con miedo a los indigentes y los fines de semana con los problemas que genera la discoteca», añade Paloma Luzarraga. En su caso, llueve sobre mojado. Ha perdido su coche después de que resultara calcinado en un incendio provocado y ha padecido algún «susto» nocturno. «Estoy en el centro (de Bilbao), tengo que volver a casa en transporte público y vivo aterrada», reconocía a media tarde de ayer. Saber que habrá más patrullas policiales vigilando la zona no la reconforta del todo. «Porque haya dos coches no se van a espantar; provocan incendios y violaciones. Zorrozaurre es mucho más que la carretera de la ría», advierte.

Para los residentes, la inseguridad no desaparece con la redada. «Aquí no se sale a la calle ni con alianza», advierten dos vecinos. Es el caso de Luisa, quien asegura que, pese a las identificaciones realizadas, «nadie ha dicho que hayan aparecido los que han intentado amedrentar a varias chicas». ¿Hay racismo en Zorrozaurre? «Esa no es la cuestión, el problema es que llega lo peor. Me gusta Marruecos, me gusta la India… también Inglaterra, pero odio a los hooligans», argumenta Paloma.

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