Vidas gitanas

El Mundo, ULISES RAÚL DEL POZO, 05-11-2012

Recuerdo sus tartanas abovedadas en los caminos, el olor a garbanzos con mucho azafrán debajo de los puentes, sus burros, «su pena limpia y siempre sola», que dice su poeta, recuerdo en los paisajes de mi niñez a los gitanos desmarcados de los payos. Ahora, la epopeya de esos nómadas se celebra en Madrid. Postales viejas de toreros de arte, Gallo y Gallito, Camarón y Tomatito, la guitarra y el puchero. Todos los fetiches de la mitología romaní están en el Conde Duque, donde puede verse la exposición Vidas gitanas.

No sé si recordarán que Charlot nació en una caravana de gitanos, pero hay fotos de chalanes, echadoras de la buenaventura y vendedores de antigüedades que me recuerdan a Ruano en el café Colón de Cuenca, siempre rodeado de anticuarios. «Luis el Gitano escribe Ruano se quedaba en la barra, luego se acercaba a mi mesa y me daba el parte: «Tengo una mesa y una Virgen antigüísima».

En estos tiempos sombríos, los gitanos españoles son ciudadanos de primera respecto a los rumanos o a los payos rusos, árabes o sudamericanos que se acercan a los comedores sociales, donde repiten el primer plato porque se puede repetir. Todos somos gitanos, pueden decir los boqueras que se han quedado colgados en la crisis, y también los españoles desahuciados.

Pasaron los tiempos tenebrosos de las pragmáticas, cuando se ahorcaba a pordioseros y el marqués de la Ensenada proponía la eliminación de los mendigos. Ahora, a los gitanos españoles el Ayuntamiento los ensalza mientras desaloja a los rumanos y los bancos imponen la redada de desahucios. «325 familias al día, 14 a la hora, una vida rota cada cuatro minutos», dicen en EL MUNDO los reporteros Lozano, Arrue y Suárez.

Desahucios y suicidios, arrestos en los poblados de cartón y ratas, helicópteros que acosan a pordioseros, policías con escudos para meter en el canguro a los chaboletas. Huyen despavoridas las gitanillas de semáforo, limpiadoras de cristales de coche. La Policía busca a los capos del cobre mientras los niños siguen escarbando en los contenedores.

Con las batidas en los barrios miseria crece la ira racista. Bulgaria, para los búlgaros; Hungría, mejor sin gitanos; Amanecer Dorado propone deportar a los inmigrantes. Ante el peligro de la caza Merkel recuerda el genocidio olvidado, la castración de la «sub-raza».

La cancillera hizo un homenaje en Berlín a los gitanos que fueron víctimas del Holocausto con la inauguración de un monumento a los 500.000 achicharrados. «El homenaje dijo incluye la promesa de proteger a una minoría. Es el deber de Alemania y de Europa apoyarlos».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)