Esvásticas por una 'Rusia para los rusos'

Los nacionalistas abandonan al Kremlin y exigen prioridad frente al Cáucaso

El Mundo, X. C. MOSCÚ ESPECIAL PARA EL MUNDO, 05-11-2012

Los tataranietos de la Revolución bolchevique utilizaron ayer la celebración nacional que sustituye a la conmemoración de esa revuelta para pedir lo contrario de la utopía de 1917. «¡Rusia para los rusos!» gritaron miles de jóvenes encapuchados, otros luciendo cabezas rapadas o incluso enseñas nazis. Los sectores más radicales del nacionalismo ruso están cansados de tanta igualdad de oportunidades, dicen, y acusan al Gobierno de no dar prioridad a los rusos, la etnia principal de la Federación. Desde hace años el Kremlin mantiene con subsidios el tono vital de las volubles regiones del Cáucaso mientras el impresionante crecimiento económico de las capitales ha disparado la presencia de inmigrantes asiáticos de la antigua URSS.

La Marcha Rusa de ayer aprovechó el Día de la Unidad del Pueblo, que se celebra sólo desde 2005, para pedir que se exija visado a los antiguos camaradas que hoy son súbditos musulmanes de repúblicas más pobres.

La policía detuvo a 25 individuos que vestían uniforme con la esvástica nazi, una escena chocante en un país que perdió a más de 20 millones de personas en la II Guerra Mundial. El acto, convocado por grupos ultranacionalistas y de extrema derecha, congregó a unas 6.000 personas que marcharon por el centro de la capital rusa pese a las protestas de las asociaciones de inmigrantes, que habían pedido suspenderla argumentando que este tipo de actos podían provocar tensiones en un país multiétnico como Rusia.

Los nacionalistas apoyaron en su momento al presidente Putin, pero recientemente se han colocado cerca del nuevo movimiento opositor que agita las calles de cuando en cuando. De hecho, el líder electo de los indignados rusos, Alexei Navalny, es un nacionalista moderado al que no obstante se ha visto alguna vez en este tipo de concentraciones. Pero mientras las dos almas principales de esta nueva oposición rusa, la izquierdista y la liberal, coinciden en exigir juego limpio democrático y transparencia, los nacionalistas marchan con enormes banderas evocando pendencias históricas que se remontan a las hordas de mongoles que exigían impuestos a los príncipes rusos en la Edad Media.

Que ahora el dinero que produce Moscú sirva para mantener frío el polvorín del Cáucaso es lo que motiva que los nacionalistas se hayan sumado a ese grito ya tan habitual en cualquier protesta: «¡Rusia sin Putin!».

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