Terror en la ultraperiferia
Ese peligroso discurso se ha superado en muchas otras regiones del planeta, algunas tan ultraperiféricas y tricontinentales como la nuestra
ABC, , 28-10-2012En estos días albicelestes toca a su fin el mes de octubre y con él resuena no solo la terrorífica noche de Halloween – o finados – , sino los Presupuestos Generales del Estado para el año 2013 adjetivados como tal por el presidente del Gobierno Autónomo.
Terrorífico fue el término que encontró más adecuado para referirse a las cuentas estatales para con la Comunidad Canaria. Posteriormente abundó en la escasa financiación estatal, en la cohesión social, pero principalmente, en que la culpa de todos los males que afectan a nuestro paraíso lo tiene ultramar.
Sin entrar a valorar el propio discurso, suponemos que mejor argumentado que el de la inauguración XIX Concurso Internacional de Canarios de Postura, lo realmente terrorífico fue la peligrosa relación entre desempleo e inmigración.
Si uno se toma la molestia de desempolvar la hemeroteca, biblioteca, fonoteca o sucedáneo acabado en – teca, cada vez que un gobierno ha relacionado desempleo e inmigración para justificar su nula capacidad de gobernanza económica, se han desencadenado tales fuerzas en la sociedad, que han terminado en deplorables acciones totalitarias.
En la sede del Parlamento de Canarias se hilvanó un discurso donde se mezcló en el mismo cóctel cantidad masiva de personas foráneas y problemas de empleabilidad a los residentes.
¿Qué se querrá esconder bajo esta peligrosa cortina de humo?
El propio presidente ignorando que la realidad e idiosincrasia canaria se ha forjado a partir de un crisol de culturas y orígenes diversos, cae en la peligrosa tentación decimonónica de un discurso malthusiano e intervencionista sobre los flujos de población para justificar que un territorio sea más o menos próspero.
Malthus y alguno de sus hijos bastardos como Keynes, reducen a la sociedad civil a una simple víctima de sus circunstancias, defendiendo el control sobre sus movimientos naturales para garantizar el bienestar de la población.
Afortunadamente, este peligroso discurso se ha superado en muchas otras regiones del planeta, algunas tan ultraperiféricas y tricontinentales como la nuestra. El desarrollo regional poco tiene que ver con los condicionamientos geográficos. Singapur, una isla del tamaño de La Palma, maneja una economía cinco veces la de todo el archipiélago y en 1999 fue un 2% superior a la de Gran Bretaña.
Hay más ejemplos en otros territorios: Liechtenstein, Gibraltar, Suiza, Israel o Hong Kong. Y no siempre los mismos condicionantes geográficos garantizan el mismo desarrollo, véase las dos Coreas o la ciudad de Berlín al este y oeste del muro.
No hay nada más terrorífico que la mano invisible que te convence de la servidumbre, de la autocastración geográfica, de la imposibilidad del desarrollo achacándolo a terceros, cuartos o quintos. Maldito discurso que percola en nuestras neuronas haciéndonos inválidos que creemos necesitar ayuda para nuestro desarrollo.
Muletas invisibles para una sociedad acunada en el inmovilismo. Un discurso mutable que tanto anima a emigrar a nuestros jóvenes a destinos mejores, como que señala a la inmigración como un obstáculo en la consecución de las bases del movimiento nacional.
Buenos días, y por si no volvemos a vernos: Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
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