Liberan a un niño por el que pedían cinco millones

Un compañero de cárcel del padre ordenó a varios compinches que lo secuestraran

El Mundo, GERMÁN GONZÁLEZ BARCELONA , 06-10-2012

El abrazo de Kevin y su madre en un centro hospitalario de Barcelona es la imagen más elocuente de un final feliz. Y eso que a los investigadores policiales les sorprendió la violencia y crueldad con que fue tratado el niño de 11 años durante los tres días que permaneció cautivo y las instrucciones que tenían los secuestradores: «trocear al gato» si eran descubiertos. Con «gato» se referían a Kevin en un documento que los Mossos encontraron en el domicilio donde lo liberaron. También se menciona a una «gata», su madre, y a un «peluche», el padre, que es el inicio de este caso.

Todo comenzó hace unos meses cuando el «peluche», de nacionalidad colombiana y que cumple condena por narcotráfico, trabó amistad con otro recluso, un español condenado por homicidio, en una prisión valenciana. De esta amistad, el preso ideó una oportunidad de negocio, tras enterarse de que la familia del «peluche» tenía varios negocios de hostelería en Sagunto y que, además, tenía deudas. Aprovechando que el padre de Kevin quería regularizar la situación de su mujer y sus tres hijos en nuestro país, el cerebro de la operación, que detalló las fases del rapto en el documento encontrado en la casa, le contó que conocía en Barcelona a un policía corrupto que le podía facilitar esta tramitación.

La madre de Kevin se puso en contacto con la «señora Vives» para conseguir los documentos y concertó una cita con ella en una gasolinera a la entrada de Barcelona el pasado 25 de septiembre. La mujer, también de nacionalidad colombiana, viajó desde Sagunto junto a su hijo de 11 años y un sobrino. Una vez allí, la «señora Vives» recogió a la madre y al niño y se los llevó engañados, mientras el sobrino, que es mayor de edad, permanecía en la gasolinera.

Madre e hijo fueron llevados a un descampado del Baix Llobregat, donde cuatro asaltantes, armados y tapados con capuchas, cogieron por la fuerza al menor, le inyectaron un tranquilizante y lo encerraron en el maletero. Después, los raptores le dieron un plazo de cuatro días a la madre para pagar cinco millones de euros para recuperar a su hijo. La mujer denunció el secuestro a los Mossos d’Esquadra.Los agentes encontraron el nexo entre el padre y su compañero de cárcel e investigaron por esa vía. Descubrieron que la ex pareja del presunto cerebro, Marta C. V., de 46 años y nacionalidad española, era la «señora Vives» y que tenía retenido al niño en su piso de la calle Trajano de Barcelona.

El grupo especial de los Mossos entró en el domicilio el 27 de septiembre, liberó al niño y detuvieron a la mujer. Además, también arrestaron a Guillermo F. M., de 36 años, nacionalidad española y vecino de L’Hospitalet, por su presunta participación en el secuestro e identificaron a un tercer miembro del grupo al que se busca. La investigación sigue abierta.

El menor estuvo una semana en observación en el hospital, por los fármacos que le habían suministrado, y después pudo volver a Sagunto. Esta semana declaró ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Barcelona donde explicó que le amenazaron con cortarle la lengua y que un falso policía le dijo por teléfono que si sus padres no pagaban lo venderían a unos torturadores de niños.

Los Mossos destacaron la crueldad del documento encontrado en el piso con instrucciones explícitas de matar y descuartizar al niño ante cualquier imprevisto o sospecha de ser descubiertos. Además, se indica que durante el pago del rescate se debía apuntar con una pistola al «gato» y no a la «gata».

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