La mafia china tenía un grupo armado para dar palizas a los morosos

EDUARDO INDA ESTEBAN URREIZTIETA MADRID SALUD HERNÁNDEZ-MORA BOGOTÁ ESPECIAL PARA EL MUNDO

El Mundo, , 19-10-2012

La mafia china desarticulada el martes en la localidad madrileña de Fuenlabrada tenía a su disposición un brazo armado, llamado Shandong en honor a la provincia de procedencia de la mayoría de sus integrantes, que se dedicaba a dar palizas y romper piernas a los morosos. Fuentes policiales no descartan incluso algún asesinato.

Las FARC han logrado su sueño: que el Gobierno colombiano y la comunidad internacional les hablen de tú a tú como una fuerza política, en lugar de tildarles de viles terroristas. Aún así, a la mesa de negociación han llegado fuertes, dispuestas a poner las cosas difíciles al equipo de Santos. Porque la guerrilla ha arrancado el proceso de paz disparando con agresividad. Sus portavoces declararon ayer que su lucha armada es legítima y acusaron a los sucesivos gobiernos de Colombia y a la oligarquía de la violencia en el país.

Además, no admitieron sus crímenes y pusieron sobre la mesa temas que no estaban acordados, como la explotación minera y petrolera o los tratados de libre comercio. Por si fuera poco, se arrogaron una representación social que no tienen y anunciaron que ni están derrotados ni se rendirán sin más. «La paz no es el silencio de los fusiles», manifestó Iván Márquez, número dos de las FARC, en el acto de apertura formal del proceso de paz entre los terroristas y el Gobierno de Juan Manuel Santos, que tuvo lugar ayer en Hurdal, población cercana a Oslo, Noruega.

«El alzamiento armado contra la opresión es un derecho que asiste a todo el mundo. No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe responder por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad», agregó quien tiene sobre sus espaldas 28 condenas por delitos como homicidio, desplazamiento forzado y secuestro. «No hemos cometido crímenes contra el pueblo».

Para rematar sus argumentos, en una rueda de prensa posterior a la declaraciones iniciales de ambas partes, Jesús Santrich, miembro del equipo de las FARC, le recordó al Gobierno que son «dos partes» que hablan de igual a igual, y que no están para «negociar». «Esto es para dialogar, analizar, con la participación popular sobre los problemas nodales que son las causas del conflicto. No es la mesa para la capitulación», dijo. Y reiteró la oferta de un cese al fuego bilateral inmediato, algo rechazado ya por Santos.

En la otra orilla, Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental, siguió un guión distinto, el que se han marcado para no echar gasolina a las diferencias, ajustarse a la agenda pactada, emplear un tono conciliador y no aventurar opiniones sobre manifestaciones extemporáneas de las FARC. «Nuestro propósito no es venir a catequizar a nadie. De lo que se trata es de convenir una agenda para la terminación del conflicto que permita a las FARC exponer sus ideas sin el acompañamiento de las armas y, con plenas garantías para su transformación en una fuerza política desarmada», dijo.

Márquez, único integrante del Secretariado de la guerrilla en las negociaciones, despreció la mano tendida de su contraparte y aprovechó la presencia de decenas de periodistas colombianos e internacionales para hacer una disertación política radical, en línea con lo que siempre ha sido el discurso de su banda, y lanzar graves señalamientos, con nombres y apellidos, contra personajes de la vida política y empresarial de Colombia. «El régimen asesina con sus paramilitares y sicarios, y con políticas económicas que matan de hambre; las élites neoliberales haciendo chorrear sangre de la cabeza a los pies», aseguró.

También lanzó una batería de mensajes directos al presidente Santos. Le recordó que el ejército ya es «una fuerza beligerante», vieja aspiración de las FARC porque considera que legitima su organización armada, y le advirtió que no sienten ninguna prisa por alcanzar un acuerdo. Además, le recordó que la aceptación de discutir una agenda no es signo de que estén derrotados o acorralados, como suelen manifestar el ministro de Defensa y compañía. «La guerra de guerrillas móviles es una táctica invencible, y confunden nuestra disposición del diálogo con una inexistente debilidad».

Junto a las dos delegaciones colombianas, estuvieron presentes los representantes de los dos países garantes del proceso: Noruega y Cuba. Carlos Fernández de Cossío, representante cubano, aseguró que su país «tiene el empeño en acabar con el conflicto en Colombia». De hecho, personas cercanas a las negociaciones resaltan que el papel de Fidel Castro, al igual que el de Chávez, fue fundamental para sentar a las partes a hablar. Sin embargo, el chavismo sólo jugará oficialmente un papel de acompañante, al igual que Chile.

Las negociaciones en firme arrancarán el 15 de noviembre en La Habana, sede permanente del proceso, con el primer punto de la agenda: el desarrollo rural. Será una pelea dura, donde las FARC seguirán utilizando el proceso para cambiar la imagen de organización terrorista por la de fuerza política en la que quiere convertirles el Gobierno.

>Videoanálisis de Salud H.-Mora.

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