El banquero y el gitano

El Mundo, PABLO PARDO WASHINGTON ESPECIAL PARA EL MUNDO , 18-10-2012

Vamos a ser políticamente incorrectos. Imaginemos unas elecciones en España entre un candidato de raza gitana y un ex alto cargo del Santander o del BBVA que pertenece al Opus Dei. Los dos estudiaron en ICADE (en este caso, Harvard). Depués, pensemos cómo afectaría ese bagaje a sus campañas y a su actuación en los debates.

Obama es, obviamente, el gitano. Despierta simpatía y es, en cierto modo, un motivo de orgullo nacional que haya llegado tan lejos. Pero, si no lleva patillas, no tiene acento y no habla de ningún polígono, mejor. En EEUU, eso significa huir del estereotipo del hombre negro furioso: la percepción de que los afroamericanos son violentos y quiebran las normas sociales y, además, usan la excusa del racismo para ser las víctimas. Samuel L. Jackson, Wesley Snipes y Spike Lee son ejemplos.

La idea de evitar eso no es de Obama, sino de su estratega electoral, David Axelrod. Es clave porque Obama, encima, se ha casado con una afroamericana, lo que refuerza su negritud. Pero es complicado ya que requiere, a la vez, ser majo, relajado y no responder a los ataques, pero sin exagerar, porque entonces hay riesgo de ser aburrido, inconexo y pedante. Eso es lo que Obama fue en Denver. Ese fracaso le obligaba a salir al ataque el martes, pero sin llegar a dar la imagen de ser un negro furioso. Y ahí contó con la ayuda de Romney, banquero y miembro de una comunidad religiosa (la iglesia mormona) a la que parte de la sociedad de EEUU rechaza.

En Denver, la actuación de Romney fue propia de una presentación en Wall Street a un grupo de inversores. Sólo le faltó el Power-Point. Pero al encontrarse a un Obama más agresivo en el Hofstra University, Romney se comportó como un estereotipo del 1% que cree que para él no valen las mismas reglas que para los demás. Incluyendo las deldebate. Su actitud fue como si Obama fuera un perroflauta haciéndole preguntas estúpidas y la moderadora, parte del mobiliario.

Obama ha ajustado su estrategia. Ahora es el turno de Romney.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)