«Somos parte del debate, es mejor que en la tele»

Los alumnos de la Universidad de Hofstra, lugar del encuentro, entran en campaña

El Mundo, EDUARDO SUÁREZ HEMPSTEAD ENVIADO ESPECIAL, 17-10-2012
Johannes Sorto nació en Florida, se crió en Connecticut y estudia Ciencias Políticas en este campus de la Universidad de Hofstra: el centro académico fundado en los años 30 con la fortuna de un magnate holandés que ayer albergó el segundo debate presidencial de la carrera por la Casa Blanca.

Johannes es delgado y miope y es su primer año en la Universidad. Sus padres son hispanos y está aquí para expresar su respaldo al aspirante republicano Mitt Romney, al que apoya desde los primeros días de campaña. «La Universidad nos ha dado el día libre a todos los estudiantes. Pero nosotros nos hemos acercado para hacer campaña por los republicanos», explica a EL MUNDO mientras sostiene una pancarta amarilla manuscrita con un elefante donde se puede leer «Latinos for Romney».

A Johannes no le importa nadar contracorriente entre los hispanos, que por ahora respaldan en masa al presidente. «Mi impresión es que es un malentendido», explica. «Los republicanos no odian a los hispanos ni a los inmigrantes y a Romney le gusta que venga gente de fuera con ideas nuevas y que quienes vienen trabajen duro para dar a sus hijos un futuro mejor. Obama no ha hecho nada por los hispanos. Es hora de votar por un cambio de verdad». El problema Johannes lo tiene en casa: «Mi madre está con Romney y mi padre con Obama. Mi madre cree que el Estado se está haciendo demasiado grande y que la deuda pública está fuera de control. Mi padre, en cambio, cree que los republicanos van a hacer recortes en programas sociales y van a deportar a más inmigrantes . Yo creo que es un malentendido pero así es como piensa él». La madre de Johannes es cubana y su padre es salvadoreño. «Quizá sus posiciones tienen que ver con sus orígenes», explica. «Aún no he logrado que mi padre cambie de opinión».

Hoy Johannes no está solo en el campus de Hofstra. El sol de otoño ha traído hasta aquí a otros jóvenes que se han acercado a curiosear o a hacer campaña por uno de los candidatos. Esta tarde se celebra un concurso de himnos nacionales y una especie de feria para estimular el compromiso político entre los estudiantes. «Aquí apenas hay republicanos pero son muy activos y se mueven mucho más que los demócratas», explica a este diario Leslie Madison, una joven negra con una diadema blanca que lleva una pancarta de Obama y estudia Trabajo Social. «Los estudiantes teníamos la oportunidad de ser voluntarios y nos sentimos parte del debate», explica. «Es mucho mejor que verlo por la tele. Estoy segura de que este año habrá más estudiantes de Hofstra que vayan a votar».

Es la primera vez que Leslie puede votar y no tiene dudas sobre Obama. «Yo estoy registrada en Oregon y ya le he votado por correo», explica. «Lo he hecho sobre todo por su reforma sanitaria y porque no me parece que lo hiciera tan mal como dicen en el primer debate. Es su estilo. Menos agresivo y más calmado que el de Joe Biden. Supongo que ambos se complementan».

El entorno del presidente aspira a atraer a las urnas a jóvenes afroamericanos como Leslie, que están de acuerdo con las propuestas de los demócratas pero no siempre hacen el esfuerzo de ir a votar. Obama ganó hace cuatro años gracias a los votos de los hispanos, los negros y los votantes más jóvenes. Tres grupos entre los que ahora se ha evaporado el entusiasmo y cuyo respaldo la campaña aspira ahora a revalidar.

El campus donde estudian Johannes y Leslie y donde anoche se celebró el debate está ubicado a las afueras de Nueva York en la ciudad de Hempstead. Muy cerca del aeropuerto JFK y de las mansiones que inspiraron El gran Gatsby. Durante décadas éste fue un Nueva York republicano, lejos del alcance de la maquinaria demócrata de la ciudad. Pero los republicanos han ido menguando aquí a medida que se escoraban sus líderes y sus mensajes. Hoy los dos congresistas son demócratas y sólo el Ayuntamiento pertenece al partido de Romney.

La Universidad de Hofstra es territorio neutral. Albergó en 2008 el último debate de las presidenciales y desde entonces sus responsables han apostado por convertir a este centro en una referencia para la campaña. Una aspiración que se vio refrendada con su elección como sede del debate y la creación de una cátedra que organiza actividades sobre la campaña y cuenta con el aval del republicano Edward Rollins y el demócrata Howard Dean.

Entre esas actividades destaca una divertida fiesta de disfraces cuya responsable es la profesora Linda Merrill, que ha reunido a un puñado de actores que deambulan por el campus vestidos a la manera de personajes históricos como el presidente republicano Theodore Roosevelt. «Es como una pequeña obra de teatro. Pero también una forma de revivir a esas personas con su humor y sus enfados», explica Sally Matson, que viene vestida como la sufragista Susan B. Anthony y lleva un cartel pidiendo el voto para las mujeres .

«Lo hicimos por primera vez hace cuatro años y tuvo mucho éxito», explica la profesora Merrill, que recuerda que los asuntos que dividen a demócratas y republicanos no son nuevos y tienen una historia que merece la pena recordar. Así lo hace Charles Everett Pace, que hace el papel del activista negro William de Bois. También la neoyorquina Susan King, que interpreta con un sombrerito azul a Eleanor Roosevelt y conversa pizpireta con el periodista con la voz de pito de su personaje. «Es muy difícil hacerme feliz porque siempre estuve a la izquierda de la izquierda de los demócratas», afirma. «Mi agenda era tan radical que asustaba a muchos a mi alrededor. Sobre todo a mi esposo Franklin, al que le aterrorizaba porque tenía que ser reelegido. Pero siempre me ha interesado mucho la Sanidad. Por eso si estuviera viva votaría por Barack Obama».

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