«Después de apuñalarme me dijo que tenía que visitarlo en la cárcel»

La Verdad, A. NEGRE, 11-10-2012

La víctima muestra las heridas que le han dejado las puñaladas, desde la cama del hospital. :: NACHO GARCÍA / AGM

Silvia tuerce el labio en un gesto de dolor cuando trata de mostrar las heridas que le recorren el vientre, el pecho y los muslos. Esta vecina de Archena no puede aguantar el llanto, mientras relata, desde el hospital, la agresión que sufrió el sábado de manos de su exnovio, Francisco Fernández Cortés. Durante horas, explica, su excompañero sentimental, que ya se encuentra en prisión provisional, la retuvo en su coche asegurándole que la mataría si no volvía con él y dilatando su sufrimiento. «Me daba puñetazos en las heridas y yo ya tenía un dolor que no podía soportar más», recuerda. «Pensé que me moría».

La víctima de esta brutal agresión, de 35 años y madre de cuatro hijos, fue trasladada ayer a planta en el hospital Morales Meseguer de Murcia, tras pasar varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Su estado sigue siendo grave; no en vano, Silvia fue intervenida de urgencia y ha sufrido perforaciones en el páncreas, el colon y los intestinos. Un policía vigila día y noche su puerta. «Salí de trabajar y me fui con un amigo a tomar una cerveza», explica. «Cuando salimos, como no llevaba coche, le acerqué a su casa y me dijo que me esperara cinco minutos que se fumara un cigarro». Fue en ese momento cuando, relata la víctima, entró en escena Francisco, alias ‘Tito’. Este hombre, de 51 años y etnia gitana, ya estuvo entre rejas por participar en 1993 en el asesinato a tiros, en los calabozos del Ayuntamiento de Archena, del hombre que años antes había acabado con la vida de su padre. Cuenta, además, según ha podido saber este diario, con otros antecedentes por robo, prostitución, drogas…

«Cuando lo vi me acerqué y le dije ‘déjame ya, me persigues todo el día. Me acosas’», relata. «No vi que llevara nada pero cuando estaba al lado se echó la mano a la espalda». En ese momento la joven afirma que sintió una sensación parecida a dos golpes en el vientre. «Luego noté mucho calor en el estómago y al tocarme vi la sangre». Silvia asegura que, tras esa agresión, Francisco pretendió llegar hasta su compañero y ese movimiento fue aprovechado por ella para acercarse hasta su coche. Su exnovio, sin embargo, no la iba a dejar marchar tan pronto. «Se acercó y me dijo ‘móntate en el coche’ y entonces me dio esta cuchillada», explica la víctima, señalándose el muslo. «Tenía miedo y me monté pensando que me llevaría a Urgencias».

En ese momento comenzaba para la mujer un infierno que, al parecer, duró varias horas. «Empezó a dar vueltas por una montaña diciéndome que me iba a morir desangrada y que me tiraría a un pantano», recuerda entre sollozos. «Me insultaba y me pegaba puñetazos en las heridas. Yo tenía un dolor que creía que me moría».

A esas alturas, el compañero de Silvia ya había dado aviso a la Guardia Civil de lo sucedido y ésta llamaba incesantemente a su teléfono móvil. «Se puso él y le dijo que no se preocupasen, que yo ya estaba muerta», cuenta. La mujer trató, en vano, de hacer discretas señales de avisos a otros coches y le rogó que la dejara marchar. «Él me decía que tenía que ir a verlo a la cárcel y que, cuando saliera, tenía que estar con él». En un momento de despiste, la mujer logró llamar a su compañero y dejar el teléfono encendido, sin que su agresor se percatase. Fue así como la Guardia Civil supo que la herida, prometiéndole a su ex que volvería con él, había logrado que la llevara al centro de salud de Archena. «Nada más llegar los guardias se le tiraron encima».

Pese a que su supuesto agresor ya está en prisión, Silvia reconoce que está «aterrorizada» y pide ayuda para poder mudarse fuera de Archena con sus cuatro hijos. «Solo quiero empezar de cero en otro lugar».

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