Un matrimonio de okupas siembra el miedo en un barrio de El Palmar
La Verdad, , 08-10-2012Un viandante pasa junto a la casa ‘okupada’. :: EDU BOTELLA / AGM
‘Como Pedro por su casa’. Así está desde el pasado viernes un matrimonio de etnia gitana que ha decidido instalarse en un dúplex de El Palmar, propiedad de la CAM, que carece de inquilinos después de que una familia colombiana fuese desahuciada en 2010.
En los últimos dos años, los vecinos de la calle Piteras de la pedanía murciana han tenido que abortar hasta cinco intentos de okupación del inmueble, situado en el número cuatro. Los primeros en tratar de ‘tomar’ el dúplex, según relata Paqui, «fueron unos marroquíes a los que sorprendimos conectándose ilegalmente al suministro eléctrico, después llegaron unos gitanos, que resultaron detenidos tras abrir la verja con una tenaza, luego fueron unos okupas y gente de todo tipo».
Pero el problema es que los vecinos de esta calle han perdido su última batalla, y lo han hecho tras sufrir amenazas de un matrimonio de etnia gitana, cuyo cabeza de familia se llama Carmelo. De hecho, nadie en el barrio de Los Rosales quiere dar la cara públicamente por temor a represalias.
«El viernes por la mañana lo intentaron, llamamos a la Policía Local y no entraron. Pero cuando los agentes se marcharon, bajaron con treinta familiares y nos dijeron que aquí va a haber puñaladas. Entramos por las buenas o por las malas», relata Miguel, residente en Selene Piteras, quien reconoce que «todo el mundo tiene derecho a una vivienda pero no tienen agua, ni luz, no creo que sea el sitio más apropiado para una mujer embarazada. ¿Quién va a pagar los desperfectos que han causado?». Según parece, han quitado el cerrojo de la verja y han cambiado el bombín de la puerta principal, introduciendo los muebles en el dúplex de madrugada.
Precisamente, fue en la mañana del sábado cuando los vecinos llamaron a la Policía Local y Nacional para denunciar que el matrimonio de okupas finalmente se había instalado en el dúplex. «Llamamos quince veces, no vino nadie, se limitaron a contestarnos que el inmueble era del banco y no podían hacer nada», lamenta con impotencia Juan, otro de los afectados, que piensan dirigirse a la CAM para «exigir una solución. No podemos vivir con miedo».
Ayer ‘La Verdad’ comprobó cómo Carmelo, el cabeza de familia, barría con total normalidad el porche del dúplex como si fuese de su propiedad. Mientras que su vecina Paqui, que reside puerta con puerta, trataba de recuperarse del último regalo de su nuevo vecino: «Nos restregaron una mierda por la puerta de nuestra casa». Parece que en El Palmar eso de pedir azúcar o hacer una tarta al vecino ya no se estila.
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