Liberan en Barcelona a un niño de Sagunto por el que pedían cinco millones
Las Provincias, , 06-10-2012La realidad muchas veces supera a la ficción. Una operación de película permitió a los Mossos d’Esquadra liberar a un menor de once años que llevaba tres días y dos noches secuestrado en un piso de Barcelona. Los captores reclamaban a la familia cinco millones de euros por su libertad y tenían indicaciones específicas de matar y luego descuartizar al niño si el plan no salía como lo habían diseñado.
Por suerte, no fue así y el rescate, del que nadie resultó herido, tuvo lugar el pasado 27 de septiembre en un apartamento del barrio de Sants, en Barcelona, donde fue detenida una mujer, Marta C. V., de nacionalidad española, que está acusada de custodiar a la víctima y por tanto de colaborar en el secuestro. La intervención de la policía se produjo dos días antes de la fecha que habían establecido los cerebros de la trama para el momento de la entrega del dinero.
El dramático suceso con final feliz se gestó en la cárcel de Picassent, donde el padre de la víctima, un colombiano encarcelado por tráfico de drogas – desde que se desarticuló la organización del valenciano Rubén Núñez Cencerrado – , hizo migas con un condenado por homicidio al que le dio detalles de su vida personal y familiar. Entre otras cosas le contó su buena situación económica y que su mujer y sus tres hijos, que residen en Sagunto, necesitaban regularizar su residencia en España. Este dato fue la clave del plan que ideó el presunto cerebro, ya que convenció al padre para que su mujer y uno de sus hijos viajaran a Barcelona, donde decía que conocía a un policía corrupto que podría arreglarles los papeles.
Ana María y su hijo Kevin, ambos de nacionalidad colombiana, se desplazaron a Barcelona, donde quedaron con una mujer (la misma que custodió a la víctima en el piso), que les llevó hasta un descampado en las afueras de Barcelona. Pero no apareció ningún policía corrupto, sino que llegó un coche, del que se bajaron cuatro personas armadas y con la cara tapada. Los individuos cogieron al niño y lo metieron en el maletero. Antes de marcharse, los secuestradores le exigieron a la madre el pago de cinco millones de euros si quería volver a ver a su hijo.
La mujer puso el caso en conocimiento de los Mossos d’Esquadra, que pronto averiguaron que el cerebro del secuestro era un interno de una cárcel catalana, que había coincidido meses atrás con el padre de la víctima en el centro penitenciario de Picassent.
Dos noches después del secuestro, los Mossos localizaron al niño en el piso de Barcelona, donde fue liberado con éxito. «¿Cómo estás?», preguntó el agente al pequeño nada más verle. «Bien», respondió este con la voz muy tenue. «No te preocupes que somos policías. Te llevamos con tus papás, ¿vale? ¿Te duele algo de aquí?», añadió el mosso. «No. Me han dicho que me han secuestrado. No puedo decir nada», replicó el pequeño.
«No te preocupes. Ya hemos cogido a los malos», le calmó el agente. «Me han inyectado algo», remató el chico. Ese algo eran unos fuertes fármacos que le suministraron los captores. Cuando los Mossos irrumpieron en el piso, el chico estaba atado de pies y manos con bridas, sentado sobre un colchón y algo aturdido.
En el registro del domicilio, la policía autonómica encontró documentación sobre cómo perpetrar secuestros y sobre lo que los captores debían hacer si tenían sospechas de que habían sido descubiertos: matar al niño y descuartizarlo. El inspector jefe Jordi Domènech explicó que las instrucciones estaban escritas en clave, en las que el niño era el gato, la madre, la gata, y el padre era el peluche. «Ante cualquier acción que pase, se trocea al gato, no se admite ni un fallo», rezaba.
Horas después de la liberación, los Mossos detuvieron a un hombre, Guillermo F.M., de 36 años y nacionalidad española, por su presunta participación en el secuestro. La operación seguía abierta, al cierre de esta edición, y no se descartaban nuevos arrestos, entre otros, tres de los secuestradores que se llevaron al niño en el coche, en principio todos ellos españoles.
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