Alemania: alarmante interés de los jóvenes por el neonazismo
El Mundo, , 04-10-2012HE tenido ocasión de mantener conversaciones varias con compañeros alemanes de vacaciones en nuestro país. La crisis económica ha estado presente en todas ellas, así como el auge cultural de Berlín y el éxito británico en los Juegos Olímpicos de Londres. Por encima de las cuestiones de urgente actualidad, me ha alarmado el denominador común de la preocupación de mis colegas por el creciente interés de la juventud germana en torno a Adolf Hitler y su obra. Las nuevas tecnologías han desbordado las cautelas de la democracia alemana, que desde 1945 oscurecían el recuerdo del siniestro dictador. El neonazismo está creciendo en Alemania, estimulado por el éxito de la extrema derecha en varios países europeos, sobre todo en Austria y Francia.
Si las democracias europeas no son capaces de regenerarse desde dentro e ilusionar a las nuevas generaciones, los brotes del nacionalsocialismo no podrán desdeñarse. Las clases medias golpeadas por la crisis se pueden volver hacia soluciones arrumbadas ahora en el zaquizamí de la Historia. A los medios de comunicación corresponde moderar las críticas para evitar una deriva hacia fórmulas que a muchos nos provocan profunda alarma.
El auge de Hitler en ciertos sectores de la juventud alemana no es una anécdota. Hay que enfrentarse a lo que significa. La Alemania de Angela Merkel manda más en Europa que la de Hitler con la Wehrmacht enseñoreada en el viejo continente. El orgullo del pueblo alemán ha vuelto a desbordarse, con derivas alarmantes. Documentales y películas sobre Hitler se potencian a través de internet. Incluso renace en Alemania la figura del dictador español, que envió una división a combatir al lado del Führer y que afirmó que un millón de españoles defenderían Berlín. Franco dijo en el Alcázar de Sevilla, en un discurso público (ABC, 15-II-1942), que «?si hubiera un movimiento de peligro, si el camino de Berlín fuera abierto, no sería una División de voluntarios españoles la que allí fuera sino que sería un millón de españoles los que se ofrecerían?» Todavía a finales de 1944, Franco le escribe al duque de Alba que Hitler con el «rayo cósmico» modificaría el curso de la guerra y que aparecerían 80 divisiones que el Führer tenía enmascaradas.
Los partidos políticos, por su voracidad económica y su cinismo, se merecen la crítica que se les hace. También se la merecían en el primer tercio del siglo XX. Pero, atención, los partidos son imprescindibles en una democracia plena. Hay que embridarlos, no destruirlos. La crítica despiadada de los partidos condujo al fascismo en Italia, al nazismo en Alemania, al comunismo en Rusia, al franquismo en España y al salazarismo en Portugal. Los responsables de los medios de comunicación y los intelectuales que proclaman la indignación de la nueva sociedad deberán atemperar sus críticas si no queremos ver de nuevo la libertad pisoteada por el retorno de las fórmulas totalitarias.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.
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