«Seguir así es muy duro, solo queremos un lugar digno donde vivir»

Una mujer y su marido con daño cerebral viven de alquiler en una habitación de 8 m2 en San Sebastián. El matrimonio está a la espera de un documento de Colombia que le permita cobrar una pensión de invalidez

Diario Vasco, JUANMA VELASCO jmvelasco@diariovasco.com | SAN SEBASTIÁN., 03-10-2012

Javier se ha cansado de estar frente al televisor en su silla de ruedas. No puede hablar y apenas si alcanza a mover una mano. Ha torcido el gesto y su mujer, Ana, sabe que para esa hora de la mañana ya está cansado. Como un baile que se repite varias veces al día, ella sola levanta poco a poco a Javier y, abrazados, giran suavemente hasta que el hombre queda tumbado en la cama. Luego, ella le cubre con una manta y se sienta a su lado. «Es muy duro enfrentarse sola cada día a esta situación», se lamenta la mujer.
Ana y Javier viven en 8 metros cuadrados. «No nos llega para más». Es una habitación de un piso alquilado en el barrio de Amara de Donostia que hace las veces de despensa, comedor, sala de estar, dormitorio… y baño. «Yo sola no puedo llevarle a la ducha y le lavo aquí mismo», cuenta la mujer, de 52 años. Javier tiene 62 y lleva más de tres años y medio incapacitado al 95%, después de sufrir un accidente cerebrovascular. Desde entonces, la vida de este matrimonio colombiano, con nacionalidad española, se ha convertido en un calvario. Ana dejó de trabajar para volcarse en el cuidado de su marido. En la actualidad, esperan un documento de vida laboral que hasta ahora se les ha negado desde Colombia, dicen, con el que poder conseguir aquí una pensión de invalidez. «Seguir así es muy duro, solo queremos tener una vivienda digna y una rehabilitación para Javier», explica la mujer.

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