El alcalde sella la paz con los gitanos en una emotiva visita al templo evangelista
El Correo, , 25-09-2012El alcalde de la capital alavesa, Javier Maroto, selló y escenificó ayer la paz con el colectivo gitano de la ciudad, después de una tensa semana en la que las turbulencias han marcado la relación entre ambos. Lo hizo en público, al asistir a un acto religioso celebrado en el templo evangelista Filadelfia de la calle Barrenkale, el mismo punto en el que hace una semana se produjo un enfrentamiento entre fieles de etnia gitana y policías, que se saldó con heridos y denuncias contra la Ertzaintza y la Policía Municipal. El grave incidente, aderezado con la polémica sobre las denuncias contra los ‘bartolos’, le costó al regidor las duras críticas del colectivo Gao Lacho Drom, que exigió una reunión para aclarar el asunto. La cita se produjo ayer, con resultados satisfactorios para las dos partes.
Pero el cierre de la herida se escenificó en un marco casi festivo, de celebración, en el que alrededor de medio centenar de evangelistas aplaudieron a Maroto, que quiso acercarse hasta el centro a las siete de la tarde en una emotiva visita. Una hora antes, el presidente de la asociación Gao Lacho Drom, Bartolomé Jiménez, acudió al despacho del alcalde junto al portavoz, Pascual Borja y otro representante de la comunidad, Ezequiel Gabarri. En la reunión, «hemos transmitido a Maroto nuestra queja, nuestro dolor y nuestra inocencia» por la trifulca de la semana pasada, afirmó Jiménez a este periódico. «Las sensaciones tras la charla son positivas, se puede decir que hemos hecho las paces», bromeó Borja a las puertas del improvisado templo.
Acercadas las posturas, el alcalde y los tres portavoces de la comunidad gitana se acercaron dando un paseo hasta Aldabe. En la plaza, se cruzaron con algunos miembros de la familia de los ‘bartolos’, pero no se produjo incidente o reproche alguno. Ya en la calle Barrenkale, tras los saludos de rigor, el primer edil fue invitado a participar en la celebración religiosa, y fue recibido con palmas y canciones gitanas.
«Sois vitorianos»
Ante la insistencia de Bartolomé Jiménez, Maroto cogió el micrófono e insistió en el mensaje de «no generalizar ni mezclar» a los ‘bartolos’ con el resto del pueblo gitano. «Vosotros sois vecinos de Vitoria. En 2012 no hay que hablar de si un gitano tiene o no abiertas las puertas de la ciudad… porque eso es evidente», explicó. «Es más», añadió, «la mitad de los vitorianos no ha nacido en la ciudad. Muchos son inmigrantes venidos de otras comunidades de España o de otros países que han nacido lejos», subrayó en el templo.
Hasta que arrancó un sonoro aplauso que sirvió para cerrar, quizá definitivamente, la herida. «Uno es de Vitoria porque es de Vitoria, y punto final», proclamó Maroto. En su discurso, por supuesto se refirió a los ‘bartolos’. «El único enemigo es el que no cumple la ley, y será perseguido». «Pero no se puede generalizar», matizó.
Después, apretones de manos y abrazos con los representantes gitanos sirvieron para ilustrar el fin de la tensión.
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