El presupuesto del Festival de Cine Invisible se reduce un 40%

El Correo, AIDA M. PEREDA, 25-09-2012

Con las miradas de todos puestas estos días en el Zinemaldia de San Sebastián y en el resplandor de sus estrellas, el jueves se inaugura el Festival Internacional de Cine Invisible de Bilbao, una cita aún emergente que utiliza el séptimo arte para dar voz a los problemas sociales más silenciados. A pesar del apoyo de la Diputación de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao, la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo, la Fundación 2012 y la colaboración de una treintena de entidades públicas y privadas, entre ellas EL CORREO, la crisis también ha afectado a este certamen, que en su nueva edición ha recibido «un 40% menos de aportación económica que el pasado año», señaló Juan Carlos Vázquez, director de Kultura, Communication y Desarrollo (KCD), la ONG que organiza la cita.

Mikel Toral, director de Promoción de la Cultura del Gobierno vasco, intentó ayer poner en valor este certamen recordando que maneja un presupuesto de apenas 125.000 euros «frente a los 7 millones que cuesta la cita donostiarra, lo que no impedirá que se celebre en buenas condiciones – aseguró – . A ver si acabamos teniendo su éxito y podemos también cumplir 60 años».

Por tercer año consecutivo, la paridad ha vuelto ha vuelto a presidir el cartel de obras a concurso. El 49% de los 300 proyectos recibidos fueron realizados por mujeres. De ellos, han sido seleccionadas 55 películas procedentes de 33 países, entre las que se encuentran largometrajes y cortos de diferentes estilos, fundamentalmente documentales, pero también de ficción y animación.

«El cine es un medio de sensibilización y un transformador social más», subrayó Oihane Agirregoitia, concejala delegada del Área de Igualdad y Cooperación del Ayuntamiento, lo que le convierte en una forma idónea para acercar temas como los modelos de multiculturalidad en los barrios de Mouraria de Lisboa y San Francisco de Bilbao, propuestas y alternativas del movimiento ciudadano del 15M, la vida de las gitanas, la supervivencia de los niños vendedores en la frontera entre Ghana y Senegal, el autismo de la pequeña María o la lucha de las haitianas después del terremoto de 2010.

Arte «sin prejuicios»

Nosrat Haquari, una de las directoras presentes en el acto, autora de ‘Playa china’, relató que quiso acercarse «sin prejuicios a los problemas de una mujer china que ofrecía masajes en la playa de La Barceloneta de la capital catalana». Mónica Moya, realizadora andaluza afincada en Colombia, quería contar en ‘Putas o peluqueras’ las historias de las mujeres transexuales que ejercen la prostitución en Cali y Bogotá. Y Sandra Yepez produce ‘La Cantuta en la Boca del Diablo’, en la que se desvelan los secretos de una masacre ordenada por el anterior presidente peruano en una universidad. El ciclo, que constituye una alternativa al cine comercial, se proyectará en los cines Golem, FNAC y el Antzoki de Elorrio hasta el 4 de octubre.

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