Tituladas en empleo doméstico

Trece mujeres y tres hombres asisten a un curso pionero para empleados del hogar. Imparten un curso oficial inédito en Gipuzkoa sobre cocina doméstica, limpieza, plancha...

Diario Vasco, KEPA OLIDEN | ARRASATE., 23-09-2012

La estampa de una venerable anciana paseando del brazo de una joven extranjera es la metáfora que ilustra la confluencia de dos poblaciones que se necesitan mutuamente pero que pertenecen a dos mundos muy distintos. Una evidente sima cultural se abre entre esta mujer mayor cuyo universo vital se circunscribe a Mondragón y sus gentes, y su asistenta recién llegada de Latinoamérica. En muchos casos, lazos de afecto y cariño mutuos contribuyen a salvar ese resquicio, pero a veces hace falta algo más. Llevar una casa como es debido «no se hace sólo a base de cariño». En opinión de Lourdes Azkoaga, directora de Akamedia Bastida, se requieren además conocimientos prácticos, orden, organización, formalidad…

Todas estas enseñanzas y valores se transmiten en el curso de ‘empleo doméstico’ que desde la semana pasada imparte Bastida. Se trata de una iniciativa formativa pionera en su género y subvencionada al cien por cien por Lanbide. Dieciséis desempleados – 13 mujeres y 3 hombres – asisten a este curso de 120 horas de duración cuyas clases prácticas se desarrollan en la casa cural de Uribarri por gentileza de Cáritas Parroquial.

Curso pionero en Gipuzkoa

Se trata del primer curso de estas características que se imparte en Gipuzkoa, y la demanda de asistencia ha sido tal que Akademia Bastida ha programado ya un segundo curso, en horario vespertino, a iniciar en el plazo de un mes. Y un tercero para febrero.

El curso de ‘empleo doméstico’ que imparte Akademia Bastida sigue la estela de otra iniciativa similar organizada con anterioridad por Cáritas Parroquial. Un total de 15 jóvenes extranjeras asistieron en primavera al cursillo de cocina, limpieza y plancha que se desarrolló en el colegio de La Merced. Voluntarias de Cáritas ejercieron de instructoras de un curso dirigido «a resolver las carencias detectadas en un buen número de empleadas del hogar». Pilar Arzamendi, desde Cáritas Parroquial, explicaba que, en su larga experiencia como intermediaria entre inmigrantes que se postulan como empleadas del hogar y familias que buscan una, «hemos observado que muchas chicas extranjeras no sabían manejar una aspiradora, ni la lavadora y que asimismo desconocían muchos de los productos de limpieza más usuales aquí».

Si esos déficit en materia de limpieza se resuelven relativamente rápido con una buena instrucción y abundante práctica, el principal frente abierto detectado por Cáritas es el referido a los usos y costumbres gastronómicas. La cocina vasca, cuyas virtudes no nos cansamos de alabar, no tiene mucho predicamento en Latinoamérica o en Pakistán. Los inmigrantes llegados de estas tierras desconocen por regla general las excelencias de la merluza en salsa verde o los puerros con patatas. Y el recetario autóctono, tan invariable para la gente mayor, está muy lejos de su dominio.

Las voluntarias de Cáritas se emplearon a fondo en remediar estas ‘lagunas’, y lo hicieron con tanto acierto que 12 de las 15 chicas que asistieron a su curso «cocinan ahora bonitamente» señalaba Arzamendi. Para ellas, los potajes, verduras estacionales, la tortilla de patata o la repostería ya no entrañan con ningún misterio. Y cocinan tan bonitamente que sus empleadores han transmitido reiteradamente su agradecimiento a Pilar Arzamendi y sus colaboradores de Cáritas.

Cocina a partir de mañana

Quienes se sumergirán entre recetas y pucheros a partir de mañana serán los 16 alumnos asistentes al curso de Akademia Bastida. El módulo formativo de ‘cocina doméstica’ que mañana comienza constituye el plato fuerte del currículo académico de este curso. Serán en total 60 horas, exactamente el doble que las correspondientes a los módulos de ‘limpieza doméstica’ (impartido durante las dos primeras semanas) y de ‘acondicionado de camas, prendas de vestir y ropa hogar’, aún por impartir.

En el módulo de limpieza han aprendido a «organizar el trabajo, a conocer los distintos materiales y superficies de un domicilio particular y a identificar los productos de limpieza correspondientes». Y para concluir, los aspirantes al título oficial ‘empleados domésticos’ ahondarán en el aprendizaje del «acondicionado de camas, prendas de vestir y ropa de hogar, incidiendo en los procesos de lavado, planchado, costura básicos manuales».

Marijo, monitora del curso, resaltaba que las clases no son exclusivamente unidireccionales profesor – alumno. También los estudiantes «aportan conocimientos y trucos perfectamente asimilables». Por ejemplo, la marroquí Houria les ha descubierto usos desconocidos del carbón por ejemplo «para deshumidificar estancias o para eliminar malos olores en el frigorífico». Este intercambio de conocimientos «enriquece la formación de todos los asistentes, y encaja con los criterios y usos predominantes aquí».

La titulación oficial que obtendrán al término del curso les será de gran ayuda porque incrementa sus posibilidades de hallar colocación en este mercado laboral. Ainhoa, donostiarra afincada en Bergara, aseguraba estar «muy interesada» en conseguir el título, porque «también en este sector se valora cada vez más poseer experiencia y titulación».

En la misma proporción en que la población local envejece se incrementa la demanda de servicios asistenciales domésticos. Y no son sólo extranjeros los que buscan una salida profesional en este creciente mercado laboral. Al igual que Ainhoa, otras cinco mujeres vascas comparten aula en Akademia Bastida con cubanas, guatemaltecas, bolivianas, pakistaníes… Y otros muchos potenciales alumnos «que no han podido asistir por no dominar el idioma o por carecer de recursos para sufragar el desplazamiento» señalaba la monitora Marijo.

Pese al neto predominio femenino, también los hombres aspiran al título de ‘empleados domésticos’. Es el caso de pakistaní Tameer, del boliviano Christian y del nicaragüense Franklin. Este último, recién llegado en agosto, va agradecer el suministro eléctrico garantizado. «Allá los cortes son frecuentes, y en ocasiones se prolongan hasta 3 días, con lo que muchas veces había que ir a lavar la ropa al río». La cocina, de butano, tampoco le era ajena a Franklin, que decía que «sé cocinar lo de allí». Pero las recetas frijoles, arroz o enchiladas no parece que vayan a seducir a muchos hogares vascos de conservador gusto gastronómico.

Una hermana residente en Mondragón desde hace 11 años le ha introducido en las particularidades de la cocina vasca, y ahora ya le va cogiendo el gusto «a los potajes, a la tortilla de patata, a los purés de verdura…».

El boliviano Christian, residente desde hace 2 años en Aretxabaleta, confesaba en su país «no se ve a ningún hombre cuidando a los niños, cocinando o limpiando, pero aquí he aprendido a hacer de todo. Aquí o te pones las pilas o te tachan de holgazán, señalaba este antiguo estudiante de ingeniería química que anteriormente ha trabajado de visitador médico.

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