Ya hace más de una década que comerciantes y vecinos de Barcelona ponían sobre la mesa los problemas que ocasionaban para la convivencia y los negocios la venta ilegal de bebidas en la calle. Desde entonces se han llevado a cabo diversas campañas con el fin de concienciar a los ciudadanos sobre estos agravios y disuadirles de comprar a los lateros. Por lo visto, sin demasiado éxito. Ahora, por primera vez, todos los sectores perjudicados unen fuerzas para volver a intentar combatir esta práctica, o, como mínimo, rebajarla: la Associació d’Amics i Comerciants de la Plaça Reial, la Associació d’Amics de la Rambla, la Associació de Sales de Concert de Catalunya, la entidad Carrers del Gòtic y la empresa cervecera Damm ponen en marcha coincidiendo con la Mercè una campaña en la que piden la colaboración de los ciudadanos.
La iniciativa, que cuenta con el apoyo del consistorio, que incrementará durante la fiesta mayor la vigilancia contra esta práctica, y cuyos 200.000 euros de presupuesto están aportados casi en su totalidad por la empresa Damm (la marca que venden principalmente los lateros), se prolongará durante nueve meses a través de bandeloras, espots y las redes sociales. La campaña incidirá, además de en la competencia desleal que supone y las consecuentes pérdidas económicas para el sector comercial y hostelero, en la falta de higiene de las latas que manipulan los vendedores ilegales (suelen esconderlas en alcantarillas y en papeleras), y destacará la calidad del servicio de los bares con el mensaje de que no se puede disfrutar de una cerveza comprada en la calle.
DROGAS Y PROSTITUCIÓN / Desde la Associació d’Amics i Comerciants de Plaça Reial, su presidente, Roberto Tierz, advirtió ayer durante la presentación de la campaña de que los lateros contribuyen a «consolidar una red comercial de actividades ilegales», denunció que muchos de los vendedores han ampliado su cartera de servicios, ofreciendo drogas o facilitando también contacto con prostitutas, y pidió a la concejala de Ciutat Vella, Mercè Homs, que se dote de más recursos para combatir una práctica que, señaló, supone unas pérdidas de entre el 10 y el 15% de beneficios a los locales.
Por su parte, el presidente de Amics de la Rambla, Joan Oliveras, recordó que el plan de usos específico para el paseo barcelonés, que la entidad está hablando con los partidos y espera que entre en funcionamiento en un año y medio, debe incluir la regulación de estas actividades y evitar que proliferen.