El fuego islámico prende en Francia
París cierra embajadas en 20 países tras la publicación de caricaturas de Mahoma El ministro de Interior dice que la libertad de expresión es un derecho fundamental
El Mundo, , 20-09-2012Ni la deuda, ni el déficit, ni el paro. El mayor problema de Francia estos días se llama Charlie Hebdo. Desde que la popular revista satírica publicó ayer un número alusivo a la polémica en varios países árabes por el documental anti islámico, la crisis del vídeo contra Mahoma se ha convertido en la crisis del cómic galo blasfemo.
Y al Gobierno socialista de François Hollande, sin comerlo ni beberlo, se le ha incendiado un polvorín que le puede estallar en cualquier momento en la cara: guerra de denuncias judiciales, sabotaje tecnológico, debates sobre la libertad de expresión, amenazas contra la publicación, manifestaciones ilegales convocadas para el sábado, previsibles disturbios callejeros y, aún peor, la remota posibilidad de que algún fundamentalista exaltado decida atentar contra intereses franceses en el extranjero para vengar la honra del profeta.
«¿Te gusta mi culo?», inquiere el mismísimo Mahoma desde las páginas interiores de la última entrega del polémico semanario. En la viñeta firmada por Luz, alias del dibujante Renauld Luzier, el emisario de Alá aparece desnudo, tumbado y mostrando las nalgas a un director de cine cuyo aspecto recuerda a Jean-Luc Godard. No es probable que la mayoría de los guardianes de la moral que exigen respeto tuvieran ocasión de ver esta imagen, puesto que la web de Charlie Hebdo estuvo 24 horas estropeada en lo que parecía ser un ataque de ciberpiratas que investigó la Brigada sobre Fraudes de tecnologías de Información (Befti).
El caso es que les bastó contemplar la caricatura de la portada, obra del director de la publicación Charb (Stéphane Charbonnier), que muestra al profeta sentado en una silla de ruedas empujada por un judío ortodoxo, para convertir el affaire en la continuación natural de la oleada de protestas y atentados acaecida en diversos países árabes por culpa del vídeo La inocencia de los Musulmanes, del copto californiano Nakoula Basseley Nakoula. Aunque Charb justificó ayer que los dibujos «respetan las leyes de la República», su publicación ha molestado a mucha gente dentro y fuera del país.
Además, ha puesto en un compromiso al todavía inexperto Ejecutivo galo que, ante el enfrentamiento entre los ciudadanos ofendidos Francia es el país con más musulmanes de Europa y los abanderados del laicismo y los derechos constitucionales, no sabe a cual de sus electores apoyar y sólo reza para que la situación no desemboque en una nueva rebelión de las banlieus como la de 2005 o en una ristra de atentados contra edificios oficiales galos en el extranjero. De ahí que el Ministerio de Exteriores anunciara el cierre provisional de embajadas y colegios este viernes en 20 países árabes, al tiempo que recomendó en su web «evitar protestas en las calles cerca de edificios sensibles».
«Este nuevo acto islamófobo ofende los sentimientos de los musulmanes en un contexto muy tenso y puede exacerbar las tensiones», había declarado el presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), Mohammed Moussaoui. Y en la misma línea se expresaron ayer otros dirigentes religiosos y políticos. Dalil Boubakeur, imán de la gran mezquita de París, habló de «idiotez, calumnia e ignominia».
El partido En Nahda, que gobierna Túnez, condenó firmemente las caricaturas y el presidente egipcio Mohammed Mursi, llamó a penalizar la blasfemia. «Nos preguntamos si quien ha publicado esos dibujos no habrá perdido el juicio», resumió anoche el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney, tras recalcar que nada justificaría una reacción violenta.
«Irresponsable y poco oportuno», había exclamado un día antes el propio presidente Hollande, nada más inaugurar el nuevo ala que el Museo del Louvre consagra a las artes islámicas, proyecto de 29 millones de euros a mayor gloria de la amistad franco-árabe que pagan el rey de Marruecos, el sultán de Omán y el emir de Kuwait.
Una postura que comparte el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, quien, tras prohibir las manifestaciones convocadas para el sábado en varias ciudades del Hexágono bajo el lema de «No toques a mi profeta», ha manifestado su «desaprobación ante todo exceso» y ha apelado al «espíritu de responsabilidad de cada cual».
En cuanto al ministro del Interior, Manuel Valls, recordó que «la libertad de expresión es un derecho fundamental» y que no permitirá alteraciones del orden público, en una actitud valiente que le acerca al laicismo militante del Partido Comunista Francés, quien recordó en un comunicado que «en Francia no existe el delito de blasfemia».
Efectivamente, la ley gala no contempla tal caso, pero a pesar de ello la Asociación Siria por la Libertad puso una denuncia contra Charlie Hebdo en el Tribunal de París por «difamación y apología del odio religioso». «Esta revista ha decidido echar aceite al fuego difundiendo una caricatura que ridiculiza al profeta y que es una provocación pública que induce a la discriminación y la violencia racial o religiosa».
Como si alguien les hubiera oído, anoche estalló una bomba de baja intensidad en un supermercado judío orotodoxo de Sarcelles (Val d’Oise), hiriendo a una persona.
Entretanto, el semanario agotó su tirada y anunció una nueva edición. Según ellos, sus dibujos satíricos no distinguen entre religiones y se mofan por igual del Papa Benedicto XVI y de Mahoma, «intentando así derribar los tabúes religiosos».
>Videoanálisis de J. M. Bellver.
(Puede haber caducado)