Los extranjeros, en la diana de la cólera afgana
Doce muertos en un ataque suicida en Kabul como respuesta al vídeo de Mahoma
El Mundo, , 19-09-2012Los cuerpos quedaron destripados y desparramados por el suelo y así estuvieron durante más de dos horas hasta que alguien se dignó finalmente a taparlos con un plástico. El minibús en el que viajaban, puro amasijo de hierros, parecía cualquier cosa menos un vehículo. Y la fachada de vidrieras de un macroedificio de cinco plantas, destinado a la celebración de bodas, se vino completamente abajo como si se la hubiera llevado el viento.
La imagen era desoladora. Y el objetivo, un simple grupo de civiles extranjeros que, como cada mañana, se dirigía en minibús a trabajar al aeropuerto de la capital afgana, Kabul: ocho sudafricanos y un ciudadano de Kirguizistán. Todos murieron en el acto. Y con ellos, tres afganos. Once personas más también resultaron heridas.
El grupo Hezb-e-Islami, liderado por el terrorista Gulbuddin Hekmatyar, reivindicó el atentado. ¿La razón? El polémico vídeo de Mahoma, que prácticamente había pasado desapercibido en Afganistán hasta el lunes, pero que ahora parece una gran bola que se puede llevar todo por delante, sobre todo a los extranjeros, que vuelven a estar en el objetivo del odio de los terroristas.
«No, no es tarde para movilizarse. En Badghis es normal que las noticias lleguen tarde», explicó por teléfono Ghulam Ahmad, un estudiante universitario, desde Qala-e-now, la capital de la provincia de Badghis donde se concentra el grueso de las tropas españolas.
Decenas de estudiantes se reunieron ayer en la Universidad de Qala-e-now para discutir la posibilidad de llevar a cabo alguna protesta. Algunos comerciantes del bazar de la localidad también cerraron sus tiendas con el objetivo de manifestarse, pero al final no lo hicieron por no tener la autorización de las autoridades locales. Sin embargo, no descartan hacerlo mañana o pasado, según aseguró un conductor local que prefirió mantener el anonimato.
En Kabul también se espera una gran manifestación el viernes. La semana pasada pocos estaban al tanto de la difusión del tráiler con las imágenes ofensivas del Profeta pero ahora el eco ha llegado a esta tierra y la población está furiosa.
La Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad Internacional en Afganistán (Isaf) misión de la OTAN decidió reducir las patrullas conjuntas con los efectivos afganos, debido al gran número de soldados extranjeros muertos a manos de militares y policías locales. «En respuesta al nivel de amenaza por el vídeo La inocencia de los musulmanes, se han tomado medidas temporales para reducir la vulnerabilidad ante disturbios civiles o ataques de infiltrados», explicó en un comunicado la organización.
También hay miedo entre la comunidad extranjera en Kabul. La insurgencia eligió ayer un objetivo muy fácil. El minibús de extranjeros se desplazaba cada día por el mismo sitio casi a la misma hora: hacia las seis y media de la mañana por un lateral de la calle de los Cuarenta Metros, una vía muy ancha que une el aeropuerto de Kabul con el norte. El suicida sólo tuvo que esperar en la calzada el paso del minibús en el que seguro que sabía que viajaban extranjeros.
Como ése, hay muchos más objetivos en Kabul. Casi todo el mundo sigue una rutina estricta. Años atrás, cuando el riesgo de secuestro entre la comunidad internacional era elevado en la capital afgana, la población foránea evitaba seguir siempre el mismo itinerario y repetir horarios. Ahora la situación se había relajado. No hay secuestros en Kabul desde 2008. Y tampoco se habían registrado casi atentados en la ciudad en los últimos meses.
Un portavoz de Hezb-e-Islami, Zubir Siddiqi, declaró que una joven de 18 años protagonizó el atentado, algo insólito en Afganistán. Algunas asociaciones de mujeres afganas se quejaron de que se diera credibilidad al portavoz. «¿Alguien ha comprobado que el terrorista fuera realmente una mujer?», se preguntaban. «Sólo sé que la explosión fue brutal», explicó un vigilante que estaba en la zona. Tal vez es lo único que se puede dar por seguro.
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