Una reyerta tumultuaria entre dos clanes gitanos siembra la alarma en Entrevías

Los testigos aseguraron que escucharon disparos mientras que la Policía no halló indicios de que se hubieran efectuado

ABC, M. J. ÁlvarezMadrid, 12-09-2012

«Hemos oído dos o tres disparos al aire. Nos hemos asustado porque no es normal que esto ocurra por aquí». Eso afirmaron ayer a ABC cuatro testigos de la reyerta multitudinaria entre dos familias de etnia gitana que se enzarzaron en una trifulca multitudinaria en el distrito de Puente de Vallecas. No obstante, fuentes policiales aseguraron que no encontraron ni casquillos ni armas de fuego que evidenciaran que hubiera habido tiros.

Todo ocurrió en la barriada madrileña de Entrevías, en la zona del Pozo de Tío Raimundo, sobre las 13.45 horas cuando, por causas no precisadas, dos clanes rivales comenzaron a reñir.

Los hecho sucedieron en la calle de Cabo de Tarifa esquina a la de Esteban Carros, precisaron fuentes de la Policía Nacional y Municipal que se personaron de inmediato en la zona.

Los gritos de los que discutían actuaron de efecto llamada para alertar a más personas pertenecientes a alguno de los dos grupos, por lo que en la trifulca multitudinaria llegaron a congregarse entre 15 y 20 personas pertenecientes a los dos clanes, según manifestaron los vecinos. «Yo estaba en casa haciendo la comida y escuché primero chillidos, mucho jaleo y luego dos tiros. Poco después han llegado un montón de policías y ellos se han dispersado».

«No sabemos porqué ha empezado todo, pero yo he oído perfectamente varios estruendos. Los que se peleaban eran un montón. Nadie ha resultado herido, pero el susto no nos lo ha quitado nadie», agregaba otro residente. «La verdad es que aquí no se puede hablar. Tenemos miedo. Es raro que haya habido disparos porque normalmente se apoyan bastante. Pero bueno, que se apañen entre ellos y nos dejen tranquilos a los demás», indicaban otros.

Lo cierto es que la calle de Cabo de Tarifa un nutrido grupo de personas de etnia gitana seguía comentado lo ocurrido media hora después, pero se negaban a hablar con periodistas. «Que los detengan de una vez», vociferaba una mujer enfadada. «Aquí no ha pasado nada. Todos nos llevamos muy bien», terciaba irónicamente otro hombre también gitano.

Otras fuentes policiales indicaron que solo una persona resultó con magulladuras, a consecuencia de los golpes recibidos, pero que sus lesiones carecían de trascendencia.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)