Desalojan a 70 personas de un asentamiento junto a la nueva Fe

Las Provincias, DANIEL VALERO | VALENCIA., 12-09-2012

Un asentamiento de alrededor de 70 personas establecido entre la carretera de Malilla y las vías del tren, muy cerca del nuevo hospital La Fe, fue ayer desalojado por la Policía Local. En los trabajos de limpieza realizados por la empresa municipal Secopsa se retiraron dos camiones llenos de basura y deshechos, y en una de las alquerías que ocupaban se encontraron restos de cable de cobre, según informaron fuentes municipales.

Fue alrededor de las 6.30 horas de la mañana cuando el dispositivo irrumpió en el campamento para proceder al desalojo, que se produjo «de manera pacífica», según la policía. El Ayuntamiento sostiene que la mayoría de los ocupantes, todos ellos naturales de Rumanía, declararon que tenían previsto volver a su país de origen. «Se han marchado casi por voluntad propia, porque la casa en la que se refugian corre serio peligro de caerse», explicó un agente durante la limpieza del terreno. «Aquí estaban fatal», añadió.

Poco antes de que las máquinas acabaran con el campamento el paisaje aún era desolador. El enclave se encuentra justo en la bifurcación hacia Alicante y Castellón de las vías del tren procedentes de la estación del Norte. En este lugar de difícil acceso las 70 personas vivían en tan sólo dos alquerías en muy mal estado, que habían sido ampliadas con improvisadas casetas de madera conglomerada y amuebladas con viejos enseres. Multitud de lonas y sábanas cubrían el suelo del interior, húmedo por las goteras, y en el techo grandes plásticos sujetos con piedras trataban de enmendar los agujeros de las tejas. Entre los escombros abundaban juguetes de todo tipo y diferentes imágenes religiosas.

Mucha basura

En las inmediaciones del poblado, situado junto a una acequia de riego que les proporcionaba agua, los deshechos abundaban. La basura ocupaba una superficie muy superior a la del campamento y estaba distribuida en diferentes lugares. Fuentes municipales especulan que los residentes trabajaban la chatarra por los constantes desplazamientos con materiales metálicos advertidos en la zona. Los restos de cable de cobre fueron encontrados en el interior de una de las alquerías, que había sido víctima de un incendio reciente del que el consistorio no tenía constancia.

Según Rafael, un vecino de Malilla que acostumbra a pasear por la zona en la que se asentaba el campamento, en el lugar se ha producido «un cambio radical» en menos de un mes. «Cuando me fui al pueblo aún estaba el campamento, lleno de gente, con mucho jaleo, como siempre. Pero hoy que he vuelto a la ciudad me he encontrado con que una de las casas se ha quemado y que los inmigrantes ya no están», declaró.

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