El Fiscal no ve pruebas contra los islamistas que Interior considera "peligrosísimos"

La Policía llevó al juez a los islamistas sin pruebas

El fiscal pide prorrogar los arrestos de los chechenos para evitar su libertad y el turco entra en prisión, pero nada le vincula a Al Qaeda

El Mundo, JOAQUÍN MANSO MADRID, 04-08-2012

Una de «las mayores operaciones contra Al Qaeda a nivel internacional» corre el riesgo de convertirse en fiasco. El fiscal no ve pruebas contra los dos chechenos que el ministro del Interior consideró «extremadamente peligrosos» y tuvo que conformarse ayer con que el juez prorrogase su arresto hasta mañana.

El tercer detenido, el turco Cengiz Yalcin, sí acabó en prisión provisional, pero no por pertenecer a Al Qaeda ni preparar atentados, sino sólo por tener explosivos.

Ayer había en la Audiencia Nacional una gran expectación, con numerosos medios internacionales cubriendo el evento. No era para menos, a la vista del boato con el que la Policía y el Ministerio del Interior había presentado a los arrestados: «Indicios claros» de que preparaban un atentado, expertos manipuladores de veneno con formación paramilitar en los campos de Lashkar y Tayiba, francotiradores, fabricantes de explosivos y de coches bomba, entrenamientos en parapente y especialización en vuelo con ultraligeros y en aviones teledirigidos.

Pues bien: hasta ayer, al menos, había muy poco con relevancia penal. Precisamente en lo que se refiere a uno de los aspectos más espectaculares, la posibilidad de que los presuntos islamistas hubiesen preparado un atentado desde el aire, fuentes de la Audiencia Nacional aseguraron ayer que la Fiscalía no encuentra ningún indicio incriminatorio en que los detenidos hayan hecho prácticas de parapente durante su estancia en Cádiz o les guste el aeromodelismo. Eso, en sí mismo, no es delito.

El ciudadano turco, un ingeniero que lleva siete años trabajando en la constructora Profield de Gibraltar, explicó durante su declaración según distintas fuentes jurídicas que conoció a uno de los chechenos en Estambul y que les ofreció ayuda para solicitar asilo político en España, para lo que visitaron a un abogado en La Línea de la Concepción. Durante su estancia, confirmó que, efectivamente, llevó a sus amigos a practicar parapente. También dijo que su hijo es un apasionado del aeromodelismo y que tiene para él tres maquetas de aviones teledirigidos.

Afirmó, asimismo, que fue detenido en el puesto fronterizo según él, ya en suelo bajo soberanía británica; que él reside en el territorio ocupado y que es su mujer la que vive sola en la casa de La Línea, y que él no estaba presente cuando la Policía encontró «en el armario de las especias» una bolsa con 150 gramos de un producto explosivo cuya naturaleza está aún por determinar la diligencia está firmada por la secretaria judicial, así que su explicación es poco creíble. Del zulo, intentó excusarse con el argumento de que ya estaba ahí cuando él llegó a la casa.

El fiscal Pedro Martínez Torrijos, que estuvo asistido por la fiscal especialista en terrorismo islamista Dolores Delgado, pidió para él prisión provisional por tenencia de explosivos con fines terroristas y pertenencia a una organización armada. El juez Pablo Ruz lo aceptó, pero sólo por el primero de los delitos. Entiende que no hay nada que le vincule a Al Qaeda. La actuación del magistrado en el caso ha provocado importante malestar en los investigadores.

Tras él, declararon los dos chechenos bajo las identidades de Ahmad Avar y Muhammad Adamov. Bien avanzada la tarde, después de abandonar la Audiencia, la Policía comunicó al juez que los nombres que utilizaron los acusados son falsos, lo que no hizo sino revelar que, cuando fueron detenidos, las fuerzas de seguridad ni siquiera conocían los verdaderos: las iniciales con las que Interior informó de los arrestos coinciden exactamente.

El supuesto Adamov y el presunto Avar, a quien el ministro señaló como el más peligroso, dijeron al juez que venían viajando desde Rusia por distintos países para solicitar asilo político, y que volvían a Francia, desde donde habían entrado en España, cuando comprobaron que aquí no tenían ninguna posibilidad de obtenerlo. Avar admitió que estuvo en Afganistán, lo que para la Policía ya sería una prueba concluyente.

Los investigadores han comprobado que, en los meses que estuvieron en nuestro país, no han solicitado ningún asilo. Se trata de una de las excusas más clásicas que ofrecen los acusados de terrorismo islamista. Pero es que la carga de la prueba corresponde al que acusa. El Ministerio Público se encontró con que existía el serio riesgo de que el juez pusiese a los chechenos en la calle, lo que habría representado un escándalo. Por ello, tuvo que pedir una prórroga de su detención hasta mañana.

Para cuando los chechenos vuelvan a la Audiencia, se espera que la Policía tenga concluidos los análisis de los explosivos que, ciertamente, no dan para volar un autobús, de los soportes informáticos y de sendos teléfonos con sus tarjetas, un iPod y un pendrive de 32 gigas. Si aparece algo, Fernández Díaz podrá respirar tranquilo.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)