Los demócratas lo apuestan todo al voto hispano

Obama sucumbe a las presiones del lobby judío y reconoce a jerusalén como capital de israel

Deia, silvia ayuso, 07-09-2012

charlotte. Puede que el propio presidente estadounidense, Barack Obama, apenas logre pasar aún de un balbuceante “hola” o “buenos días” en español. Pero el equipo dedicado a su reelección en noviembre no está escatimando esfuerzos para cortejar activamente el voto hispano, tal como ha quedado claro en la Convención.

Estrellas del cine y la televisión hispana, los máximos activistas del Congreso a favor de la reforma migratoria, una recién coronada estrella naciente latina del partido y hasta una joven indocumentada. Todos han pasado estos días de convención en Charlotte por el podio para exponer los argumentos que, a juicio de los demócratas, presentan a favor de que la comunidad latina, ya la primera minoría del país y con un poder de voto cada vez mayor, se vuelque en las urnas por Obama.

del alcalde a la ‘sinpapeles’ Charlotte – y todo el país, a juzgar por las reacciones – no se había recuperado del impacto dejado el martes por Julián Castro, el fotogénico alcalde de San Antonio, ya apodado por algunos como el nuevo Obama mexicano, cuando el escenario recibía otro golpe mediático: Benita Veliz, la primera indocumentada que habla ante una convención. “Obama ha luchado por mi comunidad”, dijo.

La autoproclamada texana – no ha abandonado esta región desde que a los ocho años sus padres la trajeron sin papeles – , le puso una cara concreta a un grupo que le está dando grandes réditos políticos a los demócratas: los dreamers. Así se conoce, jugando con el acrónimo de la fallida ley DreamAct y su significado de “soñador”, a los jóvenes para los que se había diseñado esta ley que prevé una vía para la ciudadanía a menores de 30 años indocumentados que cursen estudios superiores o sirvan en el ejército.

La jornada sin embargo se vio brevemente ensombrecida, cuando la presidencia de la convención forzó una votación para cambiar el programa del partido e incluir en éste una frase especificando el estatus de Jerusalén como capital de Israel, así como una mención a Dios que no estaba en el documento original. La propuesta fue aprobada por votación oral, no sin que quedara antes en evidencia el fuerte descontento de buena parte de los delegados indignados por lo que según trascendió más tarde fue una decisión de Obama, tomada tras las críticas recibidas a la exclusión de estas cuestiones por poderosos – y electoralmente influyentes – lobbies proisraelíes.

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