El «prime time» de Obama
La Razón, 07-09-2012El presidente se enfrenta al discurso más importante de su carrera política. Es la última oportunidad para lanzar su mensaje en horario de máxima audiencia
CHARLOTTE (CAROLINA DEL NORTE) – Su mujer, Michelle Obama, le puso por las nubes el martes e hizo llorar a la audiencia del Time Warner Cable Arena en la Convención Demócrata. Su «ene – amigo» Bill Clinton le hizo el trabajo sucio el miércoles al atacar a los republicanos y explicar en 48 minutos por qué Estados Unidos está mejor que hace cuatro años y, sobre todo, por qué la mejoría aún no se ha notado. Hizo algo que muchos demócratas de la Administración Obama no han sido capaces de ejecutar en cuatro años. Ni siquiera, a veces, el propio presidente, que se enfrenta a una dura relección en noviembre. Sin embargo, Obama, experto orador, se subió ayer al escenario del Time Warner Cable Arena para pronunciar el discurso más importante y difícil de su vida. Una intervención que no volverá a tener otra vez. Sin duda, fue más complicada que la alocución faraónica que realizó hace cuatro años en Denver en el estadio Invesco, cuando se dirigió a más de 80.000 personas. Entonces, les pidió a los votantes que creyesen en él, que hiciesen posible elegir al primer presidente afroamericano. Ayer les solicitó que volviesen a darle su confianza pese a que no ha sido capaz de cumplir las 508 promesas de su campaña de 2008. Obama reconoció que la economía no se ha recuperado de forma completa pero pidió a los votantes un voto de confianza. «Llevará más de algunos años solucionar los desafíos que se han generado durante décadas. Requerirá un esfuerzo común y responsabilidad compartida», indicó el presidente. «Pero que sepas esto EE UU: nuestros problemas se pueden solucionar. Nuestros desafíos se pueden lograr. Puede que el camino que ofrecemos es más difícil, pero llega a un lugar mejor», señaló Obama.
Antes del discurso estrellas como Scarlett Johanson, mostraron su apoyo al candidato. «No os voy a decir por quién votar, estoy aquí para pediros que os comprometáis a votar», aseguró la actriz. La también intérprete, Eva Longoria apeló al voto a Obama como una opción para tener acceso a «oportunidades» que permitan la «prosperidad». Por su parte, el senador John Kerry repasó los logros en política exterior del mandatario y acusó a su rival republicano, Mitt Romney, de falta de experiencia en la materia. «Una nación excepcional exige el liderazgo de un presidente excepcional. Y ése es el presidente Barack Obama».
Durante los próximos días, las encuestas serán el mejor juez para decidir si Obama ha conseguido apelar a sus votantes en la convención de Charlotte. Antes del discurso de ayer, Obama, que se dirigió en especial a los votantes indecisos y decepcionados, anticipó que «ofreceré lo que considero un mejor camino hacia adelante, un camino para crear buenos trabajos y fortalecer la clase media y hacer crecer nuestra economía. Las buenas noticias son que en sólo dos meses tendrán que elegir en qué camino debemos elegir», explicó Barack Obama en referencia al candidato republicano Mitt Romney sin mencionarlo. Así, ofreció las líneas maestras de su plan para reconstruir la economía. En cambio, dejó que el vicepresidente Joe Biden encendiese a los asistentes demócratas al Time Warner Cable Arena con un argumento de que «Osama Bin Laden está muerto y General Motors está viva». Hoy Obama estará pendiente de los datos del paro, que publica el departamento de Trabajo de EE UU el primer viernes de cada mes. Las cifras de solicitudes de ayuda de las personas que no tienen empleo han bajado. Pero ayer Obama no sabía si el decrecimiento fue lo suficiente para reducir la tasa de desempleo que se sitúa al 8,3%. Por tradición, el presidente necesita que se encuentre por debajo del 8% para tener asegurada la reelección. Obama también explicó por qué los próximos cuatro años serán diferentes a los de su primera legislatura en cuanto a la falta de acuerdo con el Congreso republicano, al que muchos demócratas se refieren como «el Congreso del No». Desde el primer día de presidencia de Obama, los conservadores se comprometieron a hacer lo imposible para que fuese un presidente de única legislatura. Y parte de su estrategia se ha basado en bloquear todas sus iniciativas. En diferentes ocasiones, Obama ha anticipado que si gana las elecciones, «romperá la fiebre» de la obstrucción republicana. Mientras sus ayudantes han anticipado que la reforma educativa, migratoria y la reducción del déficit se encuentran en la lista de Obama de la segunda legislatura.
Justo antes del discurso del presidente, el activista José Antonio Vargas explicó a LA RAZÓN que «la cuestión migratoria será abordada en la siguiente legislatura. Si el presidente Obama gana será en parte gracias a los hispanos. Esto significa que si Romney pierde será por falta de apoyo de los latinos», indicó el periodista de origen filipino, famoso por escribir un artículo en «The New York Times» sobre su vida como inmigrante indocumentado en las sombras del sistema estadounidense. El presidente se dirigió ayer a todos los votantes que confiaron en él en 2008 para que vuelvan a soñar con él de nuevo. El prestigioso encuestador John Zogby anticipó antes del discurso que «hay un empate entre los candidatos. Obama tiene el respaldo de las personas que le votaron hace cuatro años, pero no cuenta con las mismas cifras de apoyo», explicó. Obama pidió a su electorado que si ya no les mueve la gran esperanza que les llevó a votar hace cuatro años, al menos, confíen en él para volver a hacerlo.
¿Cómo ganar los estados clave?
Cuando mañana la vicepresidenta del Partido Demócrata de Ohio, Rhine McLin, 63 años, llegue a su casa, su trabajo en la agrupación política no habrá hecho más que empezar. Los analistas hacen cálculos sobre los estados que se necesitan para ganar la Casa Blanca y parece claro que Ohio es imprescindible tanto para Obama como para Romney. McLin explica a LA RAZÓN que «para mí, lo más importante es la economía y los derechos de las mujeres. Tenemos que asegurarnos de que la gente está registrada para votar en Ohio, de que votan y de que no hay fraude electoral. Todo esto es fundamental», asegura desde su asiento en el Time Warner Cable Arena. Sonríe cuando se le pregunta quién va a ganar: «El presidente Barack Obama, pero tenemos que trabajar duro».
(Puede haber caducado)