ERENA CALVO ALHUCEMAS ESPECIAL PARA EL MUNDO
España y Marruecos se repartirán los 'sin papeles' de Isla Tierra
El Mundo, , 04-09-2012Las conversaciones entre los gobiernos español y marroquí desembocaron ayer en un principio de acuerdo entre ambos países para sacar de la Isla de Tierra, en el archipiélago español de Alhucemas, a los 81 inmigrantes que llegaron al islote la semana pasada. Fuentes gubernamentales afirmaron que se trata de un acuerdo de «responsabilidad compartida» para distribuirse a los subsaharianos que ocupan suelo español frente a la costa africana. Al cierre de esta edición, ambos países preparaban el operativo de desalojo de los ocupantes del islote.
El acuerdo, que todavía no es definitivo, no aclara la proporción de inmigrantes que cada país asumirá y fue consensuado entre los ministerios de Interior y Exteriores de Marruecos y España después de que el domingo comenzasen conversaciones para solucionar el problema. La encrucijada del Gobierno consistía en que llevarlos a territorio español podría suponer un precedente que hiciese que otras oleadas copiasen esta técnica, pero dejarlos a su suerte en territorio español tampoco era viable.
La semana pasada, dos oleadas de inmigrantes llegaron a esta isla del archipiélago de Alhucemas, que dista apenas 30 metros de la costa marroquí, en lo que, hasta el momento, es la mayor llegada de subsaharianos a islotes españoles de la costa africana. Desde entonces, el Gobierno estudió la mejor manera de solventar el conflicto sin que las mafias de la inmigración tomasen esta áctica de entrada en España como efectiva y evitar así el «efecto llamada», como lo calificó el propio ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. Además, aseguró que la predisposición del Gobierno alauí a colaborar fue «cordial y estrecha».
Y el resultado es el reparto de los indocumentados con Marruecos. Inmigrantes que, desde que tomaron la Isla de Tierra, se resisten a abandonar el islote español de vuelta a Marruecos, sobreviviendo con la ayuda humanitaria que les hace llegar el Gobierno a través de soldados del Ejército de la guarnición destinada en el Peñón de Alhucemas. Precisamente a este cuartelillo fueron trasladados anoche los ocho menores de la expedición, de entre 10 meses y 16 años, y las madres de dos de ellos. La previsión es que hoy mismo sean llevados a Melilla.
En Sfiha, la playa más cercana al islote, la policía alauí impide el acceso a curiosos y periodistas. En las proximidades de la Isla de Tierra que junto al Peñón de Alhucemas y la Isla del Mar conforman un archipiélago, hay apostada también una patrullera de la Gendarmería marroquí, así como helicópteros que sobrevuelan la zona durante el día.
Esta madrugada, España y Marruecos comenzaron el operativo de desalojo del los inmigrantes que ocupaban la Isla de Tierra.
Desde horas antes, se divisaban movimientos del Ejército español en torno al islote desde la playa marroquí de Sfiha, en la localidad de Ajdir.
España cuenta con seis islotes en los archipiélagos de Chafarinas y Alhucemas, la península del Peñón de Vélez y de la Gomera y el archipiélago de Alborán. Territorios que en su mayoría están deshabitados o cuentan con pequeñas guarniciones militares y que escapan al control migratorio. También quedan indefensos ante incursiones nacionalistas, como la de los seis marroquíes que se adentraron en Vélez el pasado 29 de agosto para reivindicar su soberanía.
Para proteger estas zonas, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, anunció el pasado julio el propósito del Gobierno de reforzar las Chafarinas con una unidad de agentes de la Guardia Civil. Las protestas de Rabat no tardaron en llegar al entender que España estaba actuando de forma unilateral en la lucha contra la inmigración clandestina en este área, en la que trabajan conjuntamente.
Desde mayo, cerca de dos centenares de indocumentados han recalado en Alborán, Chafarinas y los peñones de Alhucemas; pero España ha tratado de desactivar el efecto llamada y no ha derivado hasta ahora a Melilla a los 13 subsaharianos que llegaron hace casi una semana a Isla de Tierra y a los otros 68 que llegaron el domingo.
La desesperación de los inmigrantes es utilizada por las mafias que organizan estos asaltos, que han cambiado la estrategia abriendo una nueva vía en el trayecto hacia Europa: la parada y fonda en los islotes y peñones de soberanía española en África.
Miles de indocumentados subsaharianos viven muchos desde hace años bloqueados en Marruecos sin poder volver a sus países de origen y buscando agujeros en el control de fronteras para dar el salto a España. La mayor presión migratoria se concentra en el norte de Marruecos, donde entre 3.000 y 5.000 clandestinos, según fuentes locales, esperan su oportunidad de colarse en territorio español. Malviven de las ayudas de las ONG y de pequeños trabajos irregulares, y suelen instalarse en los bosques de los alrededores de Oujda, Nador y Melilla.
Precisamente, la sección de Alhucemas de la Asociación de Derechos Humanos del Rif organizó un comité para enviar ayuda humanitaria a los inmigrantes que están en el islote. «El problema es que por mar no nos deja acceder el Ejército español y por tierra nos lo prohíbe la Gendarmería marroquí», aseguró ayer a EL MUNDO Mohamed Mouha, miembro de esta asociación.
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