GENERAL Los jueces tramitan cuatro órdenes de detención al día contra fugitivos extranjeros

El Correo, MATEO BALÍN COLPISA., 03-09-2012

Robert Magyar, húngaro de 41 años, pasaba sus vacaciones en una urbanización de Marbella cuando un importante despliegue policial irrumpió en su casa el 23 de agosto. Los agentes dieron con este cabecilla de una organización criminal tras ‘saltar’ la Orden Europea de Detención (OED) que pesaba sobre él. Las autoridades húngaras le perseguían por varios delitos y figuraba en la lista de fugitivos más buscados en España.
Magyar llegó a los calabozos de la Audiencia Nacional dos días después de su detención. Tras su declaración fue enviado a prisión mientra se tramita su entrega a Hungría para ser juzgado. De gran corpulencia, expertos en artes marciales, dirigía la banda ‘Black army’, a la que se atribuyen homicidios y proxenetismo y que podía movilizar a más de un millar de personas. Su expediente judicial refleja, incluso, cómo llegó a enterrar vivo a un miembro de una banda rival.
No todos los detenidos que pasan por la Audiencia Nacional tienen este perfil tan oscuro. Este verano, por ejemplo, los juzgados centrales de instrucción tramitaron cuatro euro-ordenes cada día, 230 entre el 1 de julio y el pasado 26 de agosto. Así, el tribunal presidido por Ángel Juanes ya es el que más entregas diarias realiza de todos los órgano judiciales del mundo. De esto se deduce que muchos fugitivos eligen la costa mediterránea española como lugar de vacaciones.
Por robar una gallina
Este es el caso de decenas de perseguidos en sus países por delitos que en España no pasan de falta. Los jueces, por ejemplo, se han visto en la obligación de dejar en la calle a arrestados acusados de robar cerdos, gallinas, gasolina o tocones de árboles. Un proceso que se tramita de la misma forma que si se tratara de un criminal como Robert Magyar.
Esto supone asignar a un funcionario la tramitación del expediente, llamar a un abogado de oficio, avisar a un intérprete y movilizar al fiscal. Total, se invierte tiempo y dinero en un proceso que está abocado a que el detenido quede en libertad. Por ello no es raro ver salir en verano de la Audiencia Nacional a individuos en pantalón corto, chanclas y sin dinero para regresar al lugar donde fue detenido.

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